El repunte del petróleo amenaza con restar 10 puntos básicos al crecimiento del PIB de EE. UU.
La escalada del conflicto en Irán está erosionando directamente la base macroeconómica de las acciones estadounidenses, principalmente a través de los precios de la energía. Según Jessica Rindels, analista de Goldman Sachs, se proyecta que el aumento aproximado de 10 dólares por barril en el crudo Brent desde el cierre del viernes pasado reducirá el crecimiento del PIB de EE. UU. en aproximadamente 10 puntos básicos. Este viento en contra económico directo es particularmente dañino en el entorno actual, donde la valoración del S&P 500 se sitúa en un alto múltiplo precio-beneficio de 22. A niveles tan elevados, el mercado es desproporcionadamente sensible a cualquier revisión negativa del crecimiento económico o de las ganancias corporativas, cambiando la estrategia comercial dominante de "comprar la caída" a la gestión activa del riesgo.
El aumento de los costes energéticos podría impulsar el IPC de mayo al 3.0%
Más preocupante para los inversores es cómo el aumento de los precios del petróleo está reajustando las expectativas de inflación, lo que impacta directamente en la política de la Reserva Federal. Rindels estima que un aumento sostenido del 10% en los precios del petróleo elevaría el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subyacente en 4 puntos básicos y el IPC general en 28 puntos básicos. Si las ganancias de precios actuales se mantienen, este camino podría llevar al IPC general de nuevo al 3.0% interanual en mayo. Este resultado desmantelaría la narrativa desinflacionaria predominante del mercado, que había anticipado que la inflación caería hacia el 2.0% para fin de año. En un mundo con una inflación que resurge al 3.0%, la base teórica para que la Fed inicie un ciclo de recortes de tasas desaparece en gran medida.
La previsión del precio del gas europeo se dispara un 50% por temores de suministro
El shock energético no se limita al crudo, lo que indica una volatilidad inter-activos más amplia en el futuro. Sam Dart, analista de Goldman Sachs, ha revisado drásticamente al alza en aproximadamente un 50% la previsión de la firma para los precios del gas natural europeo en el primer semestre de 2026. Este ajuste refleja una reducción anticipada del 20% en el suministro de gas natural licuado (GNL) causada por interrupciones en la producción y el transporte en Oriente Medio. La mesa de operaciones de Goldman, dirigida por Chris Hussey, concluye que la volatilidad severa seguirá siendo una constante en los mercados energéticos hasta que surja una imagen más clara de las interrupciones del suministro. No se espera que esta inestabilidad se mantenga dentro de las materias primas, sino que seguirá extendiéndose, afectando tanto a los mercados de acciones como a los de bonos.