Volkswagen AG reducirá su capacidad de producción global en otro millón de vehículos, anunció su CEO Oliver Blume, acelerando la reestructuración del fabricante de automóviles mientras se enfrenta a un mercado muy diferente de su pico prepandémico. La medida reducirá la capacidad anual total de Volkswagen a 9 millones de automóviles desde los 12 millones anteriores, una reducción del 25% destinada a impulsar la rentabilidad en una era de intensa competencia e incertidumbre geopolítica.
"El exceso de capacidad no es sostenible para nuestra empresa a largo plazo", dijo Blume en una entrevista con Manager Magazin, añadiendo que la planificación de volúmenes del pasado es "poco realista" en el mercado actual.
El gigante automovilístico alemán tiene como objetivo una reducción de costes del 20% para 2028, un plan que sigue a una campaña de eficiencia de varios años que ya ha ahorrado a la empresa decenas de miles de millones de dólares. Los últimos recortes se producen cuando el margen de beneficio operativo de Volkswagen se sitúa en el 2,8%, una cifra que Blume considera insuficiente para financiar los ambiciosos planes de inversión de la empresa con recursos propios. La compañía aspira a un margen del 8 al 10% para 2030.
La decisión refleja lo que Blume llama la "nueva normalidad", un mercado definido por "los aranceles en EE. UU., la inmensa presión competitiva en China, la contracción del mercado europeo y ahora la guerra en Oriente Medio". Con unas ventas que rondan los 9 millones de vehículos anuales desde la crisis del COVID-19, la capacidad previa de la empresa para 12 millones de coches ha creado un desequilibrio significativo y costoso.
Recortar la producción para ajustarse a una nueva realidad
La reducción de un millón de unidades forma parte de una estrategia más amplia para redimensionar la huella de fabricación de la empresa. Volkswagen ya ha recortado un millón de unidades de capacidad en China, y el último anuncio supondrá el recorte de otro millón en sus operaciones europeas y de Audi. Aunque no se mencionaron centros específicos, se sabe que las plantas de Emden y Zwickau, que producen vehículos eléctricos de batería, están operando por debajo de su capacidad total. Se espera que la planta de Zwickau, que en su día fue un escaparate para las ambiciones de vehículos eléctricos de Volkswagen, produzca solo un modelo en el futuro, frente a los cinco anteriores.
La medida para reducir la capacidad no consiste solo en recortar costes; también trata de adaptarse a un mercado automovilístico que cambia rápidamente. En Alemania, por primera vez, los vehículos eléctricos de batería (BEV) superaron por poco a los coches de gasolina en marzo, con 70.663 BEV matriculados frente a 66.959 coches de gasolina. Este cambio está siendo impulsado por los altos precios del combustible y los subsidios gubernamentales, lo que crea un nuevo conjunto de desafíos y oportunidades para fabricantes como Volkswagen.
El panorama competitivo
La presión sobre Volkswagen no es solo interna. La empresa se enfrenta a una intensa competencia tanto de actores establecidos como de nuevos participantes. En China, el mercado automovilístico más grande del mundo, Volkswagen está perdiendo terreno frente a marcas nacionales como BYD, que ha estado recortando precios agresivamente. Al mismo tiempo, su rival estadounidense Tesla sigue dominando el mercado mundial de vehículos eléctricos. La dinámica cambiante ha llevado a Blume a considerar soluciones poco convencionales, incluida la posibilidad de vender una planta a un competidor chino que busque establecer una presencia de fabricación en Europa.
La compañía también busca simplificar su cartera de productos, con planes para reducir el número de modelos que ofrece de alrededor de 150 a menos de 100. "Necesitamos planificar esto estratégicamente a través de marcas, regiones y segmentos", dijo Blume.
Para los inversores, la reestructuración de Volkswagen presenta un panorama mixto. La medida de recortar capacidad y costes podría conducir a una mejora de la rentabilidad y a un negocio más resistente a largo plazo. Sin embargo, también señala un periodo de disrupción e incertidumbre significativos. Las acciones de la compañía han estado bajo presión, y el éxito de su transformación dependerá de su capacidad para sortear los complejos desafíos del mercado automovilístico mundial. La capacidad de la empresa para competir con actores de vehículos eléctricos más ágiles y centrados como Tesla y BYD será un factor clave a seguir.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.