Nuevo modelo de Yale redefine el riesgo de jubilación
Una nueva fórmula de asignación de activos desarrollada por el profesor James Choi de Yale propone una desviación radical de la planificación tradicional de la jubilación. La investigación se opone a la estrategia estándar de "ruta de deslizamiento", donde los inversores reducen sistemáticamente la exposición a las acciones a medida que envejecen. En cambio, el modelo de Choi sugiere que la asignación de un individuo a activos de riesgo como las acciones debería permanecer relativamente estable a lo largo de su vida. Este enfoque se basa en un "presupuesto de riesgo" total que considera la posición económica completa de un inversor, no solo su cartera financiera.
Este marco desafía la creencia ampliamente extendida de que la tolerancia al riesgo disminuye automáticamente con la edad. Al considerar todos los activos de una persona, tanto financieros como no financieros, el modelo concluye que la sabiduría convencional de vender acciones para comprar bonos en los años 50 y 60 puede ser subóptima para la creación y preservación de riqueza.
Los ingresos futuros actúan como un 'bono' para justificar más acciones
El mecanismo central detrás de la fórmula es el concepto de "capital humano"—el potencial de ingresos futuros de una persona—como un activo significativo y estable. Para un inversor joven, este flujo de ingresos futuros se comporta de manera muy similar a una gran tenencia de bonos seguros. Debido a que este 'bono' implícito domina su perfil económico total, su cartera financiera puede asignarse casi por completo a acciones para lograr un perfil de riesgo general equilibrado. Esto explica por qué la cartera de una persona más joven puede estar fuertemente ponderada hacia las acciones.
Incluso para personas mayores, el modelo sigue justificando una alta asignación a acciones. Activos como la Seguridad Social, las pensiones y las anualidades proporcionan un piso de ingresos confiable, similar a un bono, en la jubilación. Según el análisis de Choi, esta estabilidad proporciona el amortiguador necesario para permitir que un mayor porcentaje del patrimonio líquido de un inversor permanezca en acciones, proporcionando una mejor cobertura contra la inflación y un mayor potencial de crecimiento a largo plazo.
Implicaciones prácticas para la construcción de carteras
La aplicación de esta teoría daría lugar a asignaciones de cartera muy diferentes de las recomendadas por muchos asesores financieros. Por ejemplo, la antigua regla de "100 menos su edad" sugeriría que una persona de 65 años solo mantenga el 35 % en acciones. Sin embargo, el modelo de Choi podría recomendar un porcentaje mucho más alto, potencialmente más cercano al de una persona de 30 años, dependiendo de sus ingresos y otros activos.
El modelo también diferencia en función de los niveles de ingresos, sugiriendo que los que tienen ingresos más altos, que tienden a tener un capital humano más estable, pueden permitirse asumir más riesgo de mercado en sus carteras de inversión. Si bien este marco sigue siendo teórico y su adopción generalizada es incierta, proporciona a los inversores una lente nueva y convincente a través de la cual evaluar su estrategia financiera a largo plazo y cuestionar las suposiciones antiguas sobre el riesgo.