El balance de 6,5 billones de dólares de la Fed provoca un llamado a un 'cambio de régimen'
El nominado a presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está pidiendo un "cambio de régimen" fundamental en el banco central, apuntando a su históricamente grande balance de 6,5 billones de dólares. Representando aproximadamente el 22% del producto interno bruto de EE. UU., el balance permanece inflado a pesar de varios años de ajuste cuantitativo. Warsh argumenta que su tamaño actual crea una huella excesiva en los mercados financieros, expone a la Fed a la presión política y difumina la línea entre la política monetaria y fiscal. Esto sigue un patrón desde 2008, donde la flexibilización cuantitativa (QE) se describió como temporal pero nunca se revirtió por completo, lo que provocó que el balance aumentara con cada crisis.
El plan se centra en la demanda de reservas bancarias y la composición de los activos
Una estrategia propuesta de cuatro partes tiene como objetivo reducir sistemáticamente el balance durante varios años, alterando los incentivos para los bancos comerciales. Primero, normalizaría las operaciones de préstamo de la Fed, incluyendo la ventanilla de descuento y las facilidades de repos permanentes, para hacer del endeudamiento bancario una actividad rutinaria en lugar de una medida de emergencia. Si la liquidez siempre está disponible a un precio predecible, los bancos ya no necesitarían depositar enormes cantidades de dinero en la Fed, reduciendo así un pasivo clave en el balance de la Fed. En segundo lugar, el plan neutralizaría las grandes fluctuaciones de flujo de efectivo en la Cuenta General del Tesoro (TGA), que actualmente drenan o inyectan reservas en el sistema bancario y requieren un balance mayor de la Fed para mantener la estabilidad.
Para acelerar la reducción, la estrategia también implica intercambiar la cartera de valores del Tesoro a largo plazo de la Fed por letras del Tesoro a corto plazo. Dado que las letras vencen más rápidamente, esto haría que el proceso de reducción del balance fuera más mecánico y menos disruptivo que las ventas directas de activos. Finalmente, el plan busca reformar el marco operativo de la Fed para romper el "efecto de trinquete" de la QE. Al ofrecer depósitos a plazo a la tasa objetivo mientras se fijan las reservas overnight ligeramente por debajo, la Fed haría que mantener grandes saldos de reservas fuera menos costoso para los bancos, animándolos a economizar sus tenencias. Este sistema impulsado por la demanda, similar al utilizado por el banco central de Suecia, haría que el balance se redujera por defecto a medida que las políticas se normalizan.
La implementación depende del respaldo institucional y del Tesoro
El principal desafío para implementar esta revisión no es técnico, sino institucional. El éxito de un cambio tan significativo requeriría asegurar el acuerdo tanto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) como del Tesoro de EE. UU. Los defensores deben persuadir a estos organismos de que un balance más pequeño representa un retorno a un marco operativo más disciplinado y resiliente, en lugar de un paso atrás. Si bien no es una panacea, una reducción exitosa del balance marcaría un cambio decisivo en la dirección de la Fed y su papel en el sistema financiero.