El déficit se reduce a 54.500 millones de dólares en enero
El déficit comercial de EE. UU. se redujo a 54.500 millones de dólares en enero de 2026, continuando una tendencia volátil para la balanza comercial del país. La cifra refleja niveles erráticos de importación y exportación directamente moldeados por las agresivas políticas comerciales de la administración Trump. Si bien un déficit menor puede sugerir una producción nacional más fuerte, la inestabilidad subyacente crea una incertidumbre significativa para las corporaciones multinacionales y los sectores que dependen de un comercio internacional estable.
La Casa Blanca lanza una nueva ofensiva arancelaria
Aumentando la inquietud del mercado, la administración Trump inició el miércoles una nueva investigación comercial bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. La medida es una respuesta directa a un fallo de la Corte Suprema de febrero que anuló los aranceles anteriores del presidente. Para reemplazar los ingresos perdidos, la administración ha impuesto un arancel global temporal del 10 %, efectivo por 150 días hasta el 24 de julio, con el presidente Trump señalando un posible aumento al 15 %. La nueva investigación apunta a una amplia gama de socios comerciales, incluidos China, la Unión Europea, Japón y México, por reclamos de subsidios injustos y salarios reprimidos.
Las tensiones globales presionan la política de la Fed
El renovado conflicto comercial se desarrolla dentro de un entorno económico global precario. Un conflicto creciente en el Medio Oriente ha empujado los precios del crudo Brent hacia los 100 dólares por barril, avivando los temores de inflación que desafían el camino de la política de la Reserva Federal. Un aumento sostenido de 10 dólares en los precios del petróleo puede agregar aproximadamente 0,1 puntos porcentuales a la inflación subyacente, una métrica crítica para el banco central. Este choque de precios de la energía, combinado con el potencial inflacionario de los nuevos aranceles, podría obligar a la Fed a retrasar o reconsiderar los recortes de tasas de interés esperados, agregando otra capa de riesgo para los inversores.