La Casa Blanca señala que no habrá invasión terrestre el 4 de marzo
La Casa Blanca intentó moderar las expectativas de un conflicto en expansión el martes, con la secretaria de prensa Leavitt afirmando que el despliegue de tropas terrestres estadounidenses en Irán "no está en el plan en este momento". El anuncio del 4 de marzo sigue a una operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, que consistió principalmente en ataques aéreos, y que comenzó el 28 de febrero. Si bien la declaración parece desescalar la amenaza inmediata de una guerra terrestre, no logró proporcionar certeza a largo plazo para los mercados.
Crucialmente, Leavitt enfatizó que ella "no excluiría ninguna de las opciones militares del presidente". Esta ambigüedad deliberada mantiene la presión sobre Irán y deja a los inversores lidiando con el riesgo geopolítico continuo. Los comentarios tanto del presidente Trump como del secretario de Defensa han dejado constantemente la puerta abierta a nuevas acciones, asegurando que los participantes del mercado permanezcan cautelosos ante posibles escaladas.
Los mercados del petróleo y la defensa reaccionan a la operación del 28 de febrero
La acción militar en curso que comenzó el 28 de febrero ha puesto a los mercados globales en alerta máxima, particularmente en los sectores de energía y defensa. La importancia estratégica del Estrecho de Ormuz significa que cualquier conflicto prolongado en la región podría interrumpir gravemente los suministros de petróleo crudo, lo que probablemente elevaría los precios. Esta última declaración, si bien descarta una invasión terrestre inmediata, hace poco para calmar los temores de un conflicto más amplio que podría afectar el transporte marítimo y la producción.
En consecuencia, los inversores se están preparando para una posible volatilidad. Una tendencia de huida hacia la seguridad podría beneficiar a los refugios tradicionales como el oro y el dólar estadounidense, ya que los participantes del mercado buscan reducir la exposición al riesgo. Simultáneamente, las acciones de los contratistas de defensa pueden experimentar una presión alcista a medida que persiste la posibilidad de un compromiso militar prolongado. El mercado de valores en general, sin embargo, se enfrenta a obstáculos debido a la mayor aversión al riesgo y la incertidumbre que empañan las perspectivas económicas globales.