La escasez de viviendas supera los 4 millones en 2025
El déficit de oferta en el mercado inmobiliario de EE. UU. ascendió a 4,03 millones de viviendas en 2025, aumentando desde los 3,8 millones en 2024, según un informe publicado el 3 de marzo de 2026 por Realtor.com. Esta brecha creciente subraya un desequilibrio estructural persistente donde la disponibilidad de viviendas no logra seguir el ritmo de la demanda. La tendencia apunta a una presión al alza continua sobre los valores de las viviendas y los costos de alquiler a nivel nacional.
La construcción se rezaga en 50.000 unidades con respecto a la formación de hogares
El principal impulsor del creciente déficit fue la escasez de nuevas construcciones en relación con el crecimiento demográfico. En 2025, los promotores iniciaron 1,36 millones de nuevas unidades de vivienda, una cifra que fue superada por los 1,41 millones de nuevos hogares formados durante el mismo año. Esta brecha se agrava por una demanda reprimida significativa, particularmente de las generaciones más jóvenes. El informe estima que las limitaciones de asequibilidad están impidiendo que 1,82 millones de posibles hogares jóvenes ingresen al mercado, lo que señala una demanda arraigada que los niveles de oferta actuales no pueden satisfacer.
La presión de los precios crea una perspectiva alcista para los constructores de viviendas
Para los inversores, se espera que la escasez crónica de viviendas mantenga los precios y alquileres elevados, afectando directamente la inflación y el gasto del consumidor. Este entorno crea una perspectiva potencialmente alcista para las acciones de los constructores de viviendas, como D.R. Horton y Lennar, que están posicionados para capitalizar la dinámica de alta demanda y baja oferta. De manera similar, los fideicomisos de inversión inmobiliaria residencial (REITs) pueden beneficiarse del aumento de los ingresos por alquiler. Sin embargo, la situación también conlleva riesgos, incluida la posibilidad de una intervención gubernamental para impulsar la oferta y el lastre económico a largo plazo si los problemas de asequibilidad continúan limitando la formación de hogares y la movilidad laboral.