Los plazos de entrega de componentes de la red se extienden más allá de las 100 semanas
Un nuevo informe de McKinsey revela que la construcción de la infraestructura de electrificación de Estados Unidos se ha paralizado, sofocada por graves limitaciones en la cadena de suministro. Según el análisis del 16 de marzo, los plazos de entrega para equipos críticos, incluidos transformadores y aparamenta de alta tensión, se han disparado a más de 100 semanas. Este período de espera de casi dos años para los componentes fundamentales de la red eléctrica crea un cuello de botella crítico, estancando el progreso en proyectos energéticos esenciales en todo el país.
Las previsiones de crecimiento de la electrificación ahora están amenazadas
Los retrasos prolongados en la entrega de equipos crean un importante obstáculo para toda la cadena de valor de la electrificación. Industrias, desde la energía renovable hasta la infraestructura de vehículos eléctricos, que dependían de una rápida expansión de la red, ahora se enfrentan a proyectos pospuestos y mayores gastos de capital. Para los inversores, esto se traduce en una probable revisión a la baja de las previsiones de ingresos y crecimiento para los proveedores de servicios públicos, las empresas de construcción y cualquier empresa que dependa de nuevas conexiones a la red. La crisis de suministro convierte un sector que antes era alcista en uno definido por un riesgo de ejecución significativo.
Los centros de datos añadirán un 12% a la demanda de energía de EE. UU. para 2030
La actual escasez de suministro se está desarrollando en un contexto de rápido aumento de la demanda de energía por parte del sector tecnológico. Solo los centros de datos representaron el 4,4% de toda la electricidad consumida en los Estados Unidos en 2023. Las proyecciones muestran que esta participación podría ascender hasta el 12% para 2030, un aumento impulsado por el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial y la computación avanzada. Este inminente aumento de la demanda ejercerá una presión inmensa sobre una red ya sobrecargada, haciendo de la escasez de transformadores una vulnerabilidad crítica de la infraestructura nacional que amenaza tanto los objetivos actuales como el progreso tecnológico futuro.