EE. UU. despliega el segundo grupo de portaaviones mientras las embajadas evacuan
Estados Unidos intensificó drásticamente su postura militar contra Irán el viernes 27 de febrero, tras el colapso de una tercera ronda de negociaciones nucleares en Ginebra. El portaaviones más grande del ejército estadounidense, el USS Ford, llegó a aguas israelíes para unirse al USS Lincoln, formando un grupo de ataque de portaaviones dual en la región por primera vez en casi un año. El despliegue naval fue apoyado por la llegada de aproximadamente 20 aviones de reabastecimiento militar de EE. UU. al aeropuerto Ben Gurion de Israel, un movimiento ampliamente visto como preparación para posibles operaciones aéreas.
En un movimiento diplomático paralelo, el Departamento de Estado de EE. UU. autorizó la salida del personal gubernamental no esencial y sus familias de Israel. El embajador de EE. UU. instó al personal a irse de inmediato, advirtiendo de un posible aumento en la demanda de vuelos comerciales. Las acciones desencadenaron una ola de advertencias similares, con el Reino Unido, China, Canadá y Polonia entre las naciones que instaron a sus ciudadanos a evacuar Irán y los países vecinos. Las principales aerolíneas, incluidas KLM y Turkish Airlines, respondieron suspendiendo o cancelando vuelos a Tel Aviv y Teherán, respectivamente, lo que señala un riesgo comercial creciente.
Irán promete una respuesta 'devastadora' a la presión estadounidense
El ejército de Irán emitió una severa advertencia, afirmando que cualquier provocación estadounidense se enfrentaría con un contraataque "decisivo y devastador". Un portavoz de las fuerzas armadas iraníes caracterizó la acumulación militar estadounidense como "guerra psicológica" y confirmó que sus fuerzas estaban en alerta máxima, monitoreando todos los movimientos de EE. UU. e Israel en la región. El comunicado enfatizó que, si bien Irán no busca la guerra, cualquier acción imprudente podría encender un conflicto a gran escala.
Estas amenazas militares contrastan fuertemente con los esfuerzos diplomáticos en curso, aunque tensos. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, mediador de las conversaciones, afirmó el viernes que las negociaciones habían logrado un "progreso sin precedentes" y que "la paz está al alcance". El presidente de EE. UU., Trump, también envió mensajes contradictorios, afirmando que "no estaba contento" con las conversaciones pero que las discusiones continuarían, sin descartar el uso de la fuerza al decir "a veces hay que hacerlo". Ambas partes tienen previsto reanudar las consultas técnicas en Viena el 2 de marzo, dejando a los mercados sopesar las señales contradictorias de la beligerancia militar y la diplomacia tentativa.