Las ventas domésticas en China caen un 6% a pesar del aumento de la producción de fábrica
Las últimas cifras de producción de Tesla en China presentan una imagen contradictoria que no logró impresionar a los inversores. Aunque la planta de Shanghái del fabricante de automóviles vendió casi 59,000 coches en febrero, un aumento del 91% interanual, este número se vio inflado por una baja base de comparación de febrero de 2025 y una fuerte demanda de exportación. Una mirada más cercana revela una tendencia preocupante en el mercado automotriz más grande del mundo. Para enero y febrero de 2026 combinados, las ventas de Tesla dentro de China totalizaron aproximadamente 57,000 vehículos, marcando una disminución del 6% con respecto al mismo período del año pasado. Este rendimiento contrasta con la producción total de su Gigafábrica de Shanghái, que produjo 127,728 vehículos eléctricos en los mismos dos meses, lo que subraya una fuerte dependencia de las exportaciones a mercados en Europa y Asia-Pacífico.
La desaceleración de la demanda interna se produce a medida que el mercado chino de vehículos eléctricos se vuelve ferozmente competitivo. Si bien el líder del mercado BYD también vio caer sus ventas un 36% interanual en los dos primeros meses, su posición dominante se fortalece con una sólida estrategia de exportación y una nueva tecnología de baterías. Además, las ofertas de competidores como Geely y Xiaomi están ganando cuota de mercado, lo que ejerce presión sobre los precios y el volumen de ventas de Tesla.
Las acciones caen un 6% mientras los inversores exigen nuevos catalizadores de crecimiento
El mercado reaccionó negativamente a la debilidad subyacente en China, haciendo que las acciones de Tesla cayeran por cuarta semana consecutiva con una pérdida acumulada de alrededor del 6%. El último día de la racha, las acciones cerraron con una baja del 1% a 391.20 dólares después de no poder mantener un máximo intradiario de 400.20 dólares. Esta caída indica que los inversores ya no recompensan a Tesla solo por los números de producción de vehículos, especialmente porque su negocio automotriz principal muestra signos de desaceleración del crecimiento.
Con las acciones cotizando a una exigente relación precio-beneficio futuro de 283 veces —muy por encima de la mediana del sector de 15—, la valoración de la compañía requiere una justificación más allá de las ventas actuales de vehículos. En consecuencia, el foco de los inversores está virando hacia las iniciativas de alto riesgo de Tesla en inteligencia artificial. La compañía planea gastar aproximadamente 20 mil millones de dólares en gastos de capital en 2026 para expandir su servicio de robotaxis y desarrollar tecnologías futuras como el robot humanoide Optimus. Este cambio estratégico refleja un reconocimiento de que el crecimiento futuro depende de lograr avances en autonomía e IA, no solo de escalar la producción de vehículos.