Tesla anuncia Terafab mientras las entregas de vehículos caen un 9% en 2025
Tesla está ingresando oficialmente al negocio de fabricación de semiconductores, confirmando planes para una enorme fábrica de chips de IA apodada "Terafab". El CEO Elon Musk señaló el inicio inminente de la iniciativa con una publicación en X el 14 de marzo, afirmando: "El Proyecto Terafab se lanza en 7 días", apuntando a la semana del 16 de marzo de 2026. La instalación está diseñada para producir los procesadores de IA de próxima generación de Tesla, con el objetivo de alimentar desde sus sistemas de Conducción Autónoma Total (FSD) hasta el robot humanoide Optimus.
Este agresivo impulso hacia la integración vertical de hardware llega en un momento en que el negocio automotriz principal de Tesla muestra signos de tensión. La compañía registró su segundo año consecutivo de disminución de entregas en 2025, con un volumen total que cayó un 9% a 1,64 millones de vehículos. Esto ocurrió mientras el mercado global de vehículos eléctricos se expandía un 26%, lo que indica una pérdida significativa de cuota de mercado para el líder alguna vez indiscutible.
El pivote de la IA se intensifica a medida que las ventas de BYD superan los 2,26 millones de vehículos eléctricos
El proyecto Terafab marca un pivote estratégico deliberado, reposicionando a Tesla como una empresa de IA y robótica que también construye automóviles. Este cambio parece impulsado por la intensificación de la presión competitiva que ha erosionado las antiguas ventajas de Tesla en el mercado de vehículos eléctricos. Sus principales líneas de productos, el Model 3 y el Model Y, están envejeciendo mientras los rivales lanzan nuevos modelos a un ritmo rápido.
El fabricante de automóviles chino BYD, en particular, ha superado a Tesla, vendiendo 2,26 millones de vehículos puramente eléctricos en 2025, un aumento del 28% interanual. Otros competidores están desafiando la narrativa tecnológica de Tesla. XPeng, por ejemplo, comenzó a implementar su sistema de conducción inteligente de segunda generación en marzo de 2026, compitiendo directamente con el FSD de Tesla. Este panorama abarrotado hace que una nueva historia de crecimiento centrada en la IA sea una necesidad estratégica para Tesla.
Una apuesta de alto riesgo para replicar el éxito de la Gigafactory
Con el Terafab, Tesla busca replicar la estrategia detrás de sus Gigafactories, que aseguraron el suministro de baterías de la compañía y redujeron los costos. El objetivo es obtener un control similar sobre el hardware de computación de IA, que Musk considera el próximo cuello de botella crítico de la compañía. Al fabricar sus propios chips como el próximo procesador AI5, Tesla podría aislarse mejor de las interrupciones de la cadena de suministro y acelerar el desarrollo en la conducción autónoma y la robótica.
Sin embargo, la medida conlleva un riesgo sustancial. La construcción de una planta de fabricación de semiconductores moderna es una de las empresas industriales más complejas y costosas del mundo, con costos que ascienden a decenas de miles de millones de dólares. Si bien otros gigantes tecnológicos como Google, Amazon y Microsoft han desarrollado con éxito silicio personalizado, operar una fábrica de vanguardia es un desafío históricamente gestionado por especialistas como TSMC e Intel. El éxito crearía una poderosa ventaja competitiva, pero el fracaso podría resultar ser una distracción costosa.