La ofensiva rusa se estanca con 1,2 millones de bajas
A medida que la guerra entra en su quinto año en febrero de 2026, la campaña militar de Rusia se ve obstaculizada por pérdidas asombrosas y ganancias territoriales mínimas. El total de bajas militares rusas asciende ahora a un estimado de 1,2 millones, con hasta 325.000 muertos, según el análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Estas cuantiosas pérdidas han ralentizado los avances de Moscú a paso de tortuga, con algunas ofensivas que progresan a un ritmo más lento que la Batalla del Somme de la Primera Guerra Mundial. En la ciudad estratégica de Chasiv Yar, por ejemplo, las fuerzas rusas han avanzado poco más de 9,7 kilómetros a una media de solo unos 15 metros por día. En 2025, Rusia solo logró capturar el 0,8 % del territorio ucraniano, lo que refleja una incapacidad para lograr un avance importante a pesar de una ofensiva agotadora.
Ucrania retoma 298 kilómetros cuadrados en Zaporiyia
Ucrania está demostrando una capacidad táctica significativa con un contraataque exitoso en la región de Zaporiyia, en el sureste. A principios de febrero, las fuerzas ucranianas comenzaron a recuperar territorio, retomando un estimado de entre 101 y 298 kilómetros cuadrados del control ruso en cuestión de semanas. Los comandantes militares ucranianos afirman que el objetivo principal no es solo recuperar tierras, sino golpear un punto débil ruso para obligar a Moscú a redesplegar sus reservas. Esta estrategia interrumpe los propios planes ofensivos de Rusia y destaca la capacidad de Kyiv para explotar las oportunidades en el campo de batalla. El éxito se produce después de la reconquista de la ciudad nororiental de Kupiansk a mediados de diciembre, lo que socava aún más las afirmaciones rusas de ganancias irreversibles.
Las sanciones petroleras y los reveses tecnológicos tensan la maquinaria de guerra
La capacidad de Rusia para financiar su guerra se enfrenta a una presión cada vez mayor tanto por las limitaciones económicas como tecnológicas. Las sanciones occidentales, la incautación de buques cisterna de petróleo de la "flota en la sombra" y la presión diplomática sobre los principales compradores como la India han hecho bajar el precio del crudo ruso de grado Urales, creando un descuento considerable con respecto al punto de referencia internacional del Brent. Esto afecta directamente a los ingresos presupuestarios de Moscú. Simultáneamente, la tecnología de campo de batalla de Rusia ha sufrido un golpe significativo. La desactivación por parte de SpaceX de los terminales Starlink para el ejército ruso ha reducido la eficacia de su flota de drones, que anteriormente había dado a Moscú una ventaja en el ataque a las líneas de suministro ucranianas. Los soldados ucranianos informan de una disminución notable en los ataques con drones, lo que obliga a Rusia a encontrar alternativas para una herramienta de campo de batalla crítica.