Revolut presenta solicitud de licencia bancaria en EE. UU. el 5 de marzo
El gigante británico de la tecnología financiera, Revolut, dio un paso significativo en su estrategia de expansión global el 5 de marzo de 2026, al solicitar una licencia bancaria en EE. UU. ante los reguladores federales. Esta medida señala la ambición de la compañía de pasar de ser una aplicación financiera a un banco totalmente autorizado en la economía más grande del mundo. Una solicitud exitosa permitiría a Revolut mantener directamente los depósitos de los clientes, ofrecer sus propios productos de préstamo y eliminar su dependencia actual de los bancos asociados para los servicios centrales.
Para liderar esta iniciativa crítica, Revolut nombró a Cetin Duransoy, exejecutivo de Visa, como su nuevo Director General para Estados Unidos. El nombramiento de Duransoy aporta una profunda experiencia en el panorama de pagos y servicios financieros estadounidenses, lo que subraya la seriedad del impulso de Revolut para capturar una cuota de mercado significativa.
La aprobación de la licencia intensificaría la competencia bancaria en EE. UU.
Obtener una licencia bancaria nacional alteraría fundamentalmente la posición de Revolut en el mercado estadounidense y representaría una amenaza directa para las instituciones en funciones. La capacidad de ofrecer cuentas de depósito aseguradas federalmente es un diferenciador clave que genera confianza en el consumidor y permite una financiación más estable y de bajo costo. Esto permitiría a Revolut competir de manera más agresiva en la fijación de precios de productos tanto contra los bancos tradicionales como contra rivales fintech establecidos como Chime y SoFi.
Se espera que la entrada de un actor bien capitalizado y tecnológicamente avanzado que opere con una licencia bancaria completa aumente la presión sobre la rentabilidad de los actores existentes. Los competidores pueden verse obligados a acelerar sus propias transformaciones digitales, mejorar sus ofertas de productos o reducir las tarifas para retener a los clientes, lo que podría comprimir los márgenes en todo el sector de la banca de consumo.