Raízen suspende pagos de deuda de 12.600 millones de dólares para buscar reestructuración
El productor brasileño de azúcar y etanol Raízen ha iniciado un proceso de reestructuración de deuda extrajudicial que cubre aproximadamente 65.000 millones de reales (12.600 millones de dólares). La compañía, una empresa conjunta entre Shell y Cosan SA, anunció que suspendería todos los pagos de deuda durante 90 días. Este período de gracia está diseñado para asegurar el apoyo de sus acreedores para una revisión financiera más completa, con opciones potenciales que incluyen nuevas inyecciones de capital de los accionistas, canjes de deuda por capital o ventas de activos.
BNP Paribas enfrenta una exposición de 810 millones de dólares al revelarse la lista de acreedores
La presentación de la reestructuración ha proporcionado una visión clara de las instituciones financieras con una exposición significativa a la deuda de Raízen. BNP Paribas ocupa la posición más grande entre los acreedores bancarios individuales, con una deuda total de 4.200 millones de reales (aproximadamente 810 millones de dólares). Otros prestamistas importantes incluyen Banco Bradesco de Brasil, Banco Santander de España, Rabobank con sede en los Países Bajos y Sumitomo Mitsui Banking Corp. de Japón, cada uno con reclamaciones de alrededor de 2.000 millones de reales. La exposición de Itau Unibanco Holding SA supera los 1.000 millones de reales. Los documentos también enumeran a Bank of New York Mellon como fideicomisario para los tenedores de bonos que representan 26.000 millones de reales en deuda y a la firma de titulización True Securitizadora con reclamaciones de 6.400 millones de reales relacionadas con cuentas por cobrar agrícolas.
Altas tasas y malas cosechas empujan a la empresa a la angustia
La crisis financiera de Raízen se debe a una combinación de altas tasas de interés, malas cosechas consecutivas y grandes inversiones que aún no han generado retornos, lo que ha erosionado gravemente su capacidad para pagar su deuda. Los bonos denominados en dólares del productor de biocombustibles se han desplomado a niveles de dificultad, y su calificación crediticia ha sido rebajada profundamente a territorio basura. Las prolongadas negociaciones sobre el posible apoyo de sus principales accionistas han amplificado aún más las preocupaciones de los inversores sobre la viabilidad de la empresa.