El repunte del 44% del petróleo reaviva los temores de la crisis de los años 70
Un informe del 9 de marzo del jefe de investigación de Deutsche Bank, Jim Reid, establece un paralelismo directo entre los mercados energéticos actuales y la crisis del petróleo de 1978-1979. El análisis apunta a un reciente y rápido aumento del 44% en los precios del petróleo durante un período de seis días, con ganancias máximas que alcanzaron el 65%. Esta tasa de ascenso es significativamente más rápida que los aumentos mensuales más pronunciados observados durante la crisis de 1979, que registró ganancias del 13% en abril, 12% en mayo y 22% en junio de ese año. El informe señala que el evento inflacionario actual está ocurriendo aproximadamente cuatro o cinco años después del pico inicial de inflación global de 2021-2022, un marco temporal que resuena inquietantemente con el período entre los primeros y segundos choques petroleros de los años 70.
Los paralelismos históricos se extienden a la geopolítica, con Irán actuando una vez más como figura central. En 1979, la revolución iraní provocó el colapso de la producción de petróleo, lo que desató un aumento de precios del 150% de 15 dólares a 38 dólares por barril para 1980. Esto creó un choque de oferta que llevó a la economía global a la estanflación.
La similitud más sorprendente es la secuencia de los choques. En ambas décadas, Irán está en el centro del segundo choque, y este llega aproximadamente 4 a 5 años después del primero.
— Jim Reid, Deutsche Bank
La resiliencia de la economía moderna disuade la estanflación
A pesar de los alarmantes paralelismos históricos, Deutsche Bank concluye que la economía global está mejor posicionada para absorber el choque hoy que en los años 70. Una diferencia clave es la estabilidad de las expectativas de inflación a largo plazo. Después del aumento de la inflación de 2022-23, las expectativas se han mantenido bien ancladas, previniendo el tipo de "espiral de precios y salarios" que definió los años 70. Durante ese período, las expectativas se desanclaron, forzando a los bancos centrales a un ajuste monetario agresivo que paralizó el crecimiento económico.
Además, la estructura de la economía global ha cambiado fundamentalmente. Las economías de hoy son significativamente menos intensivas en energía, y los mercados laborales presentan niveles más bajos de sindicalización e indexación salarial. Estos factores reducen sustancialmente el riesgo de un crecimiento salarial descontrolado que alimente una inflación persistente, proporcionando a los bancos centrales más flexibilidad que sus homólogos de los años 70.
El mercado de futuros valora el conflicto como un choque a corto plazo
Los mercados financieros actualmente parecen apostar en contra de una crisis prolongada. Según Deutsche Bank, el precio del futuro del crudo Brent a 12 meses se mantiene alrededor de 75 dólares por barril, lo que indica que los inversores consideran en gran medida la fricción geopolítica actual como una interrupción a corto plazo en lugar de un choque de oferta permanente. Esta valoración sugiere la creencia de que la situación se resolverá sin causar una crisis económica sistémica.
Sin embargo, el informe advierte que esta visión optimista está completamente condicionada a la duración del conflicto. Si bien la estructura económica es más resistente, un período sostenido de interrupción del suministro físico pondría inevitablemente a prueba la determinación de los bancos centrales y aún podría encender presiones inflacionarias significativas, forzando una reevaluación de las perspectivas actuales del mercado. Las lecciones de los años 70 sirven como una clara advertencia sobre las consecuencias de una crisis energética prolongada.