Las Siete Magníficas ganan solo un 0,8% en seis meses
Los compromisos masivos de capital a la inteligencia artificial no han logrado producir las ganancias correspondientes, lo que ha provocado el estancamiento de las mayores acciones tecnológicas del mercado. Un índice de las Siete Magníficas ha subido solo un 0,8% en los últimos seis meses y ha caído más del 8% desde finales de octubre. Este rendimiento queda por detrás del S&P 500 más amplio, que ganó un 4,4% en el mismo período de seis meses. El fuerte gasto en IA está interrumpiendo a las empresas establecidas de software, servicios financieros y medios, pero los retornos de estas inversiones siguen siendo esquivos.
Hasta hace poco, la preocupación de que el comercio de IA estuviera sobrevalorado parecía estar impulsando una rotación saludable dentro del mercado de acciones de EE. UU. y una gestión de riesgos, pero eso parece haber dado paso a una desinversión total.
— Lori Calvasina, Jefa de Estrategia de Renta Variable de EE. UU. en RBC Capital Markets.
La disrupción de la IA crea estrés en el crédito privado
La disrupción tecnológica impulsada por la IA está creando un bucle de retroalimentación precario dentro de los mercados de crédito privado. Los prestamistas privados, que están financiando cada vez más nuevos negocios de IA, ven amenazados sus carteras de préstamos existentes, ya que otras empresas que respaldan se ven interrumpidas por la misma tecnología. Esta dinámica crea una trampa de caída del valor de las empresas y carteras de préstamos ilíquidas, lo que desencadena amortizaciones y suspensiones de retiros de inversores. La interconexión plantea preocupaciones sobre el riesgo sistémico, ya que la escala completa del posible contagio sigue siendo difícil de cuantificar antes de que se materialice.
El mercado laboral pierde 92.000 puestos, complicando el camino de la Fed
Los indicadores económicos más amplios también están emitiendo señales de advertencia, dando a los inversores más motivos de preocupación. El mercado laboral de EE. UU. muestra signos de debilidad, perdiendo 92.000 puestos el mes pasado. Desde abril del año pasado, la economía ha perdido un neto de 19.000 empleos. Simultáneamente, las presiones inflacionarias continúan aumentando, alejando las lecturas del IPC general del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Esta combinación de un mercado laboral en desaceleración y una inflación obstinada complica severamente la capacidad del banco central para implementar recortes de tasas de interés, dejando a los mercados lidiando con la incertidumbre sobre la futura política monetaria.