El fundador nomina a tres directores en un intento de remodelar la junta
El fundador y principal accionista de Lululemon, Chip Wilson, inició una campaña formal de lucha por el control el 12 de marzo de 2026, desafiando directamente a la junta directiva de la compañía. A través de una carta abierta y un nuevo sitio web, Wilson nominó a tres candidatos independientes —Marc Maurer, Laura Gentile y Eric Hirshberg— en un intento de renovar el conjunto de habilidades de la junta. Argumenta que esta medida es necesaria para renovar el enfoque de Lululemon en la creatividad y la excelencia del producto antes de que se contrate a un nuevo director ejecutivo.
La campaña de Wilson busca desbloquear el valor para los accionistas al forzar cambios significativos en la gobernanza, incluida la desclasificación de la junta para mejorar la rendición de cuentas. En la carta, describió a la junta actual como "incapaz de apoyar un liderazgo visionario", una crítica mordaz que cuestiona directamente la capacidad de los directores para guiar al fabricante de ropa deportiva a través de su próxima fase de crecimiento.
El conflicto se intensifica tras la salida del CEO en enero
La batalla por el control representa una escalada significativa de un conflicto que se había gestado durante semanas, tras la salida del ex director ejecutivo Calvin McDonald en enero. Wilson ha criticado públicamente lo que considera una erosión de la marca bajo el liderazgo anterior y ahora apunta a remodelar la junta que supervisa la estrategia corporativa. La disputa destaca un desacuerdo fundamental sobre la dirección futura de la compañía y su compromiso con su cultura original centrada en el producto.
La junta de Lululemon respondió afirmando que había interactuado con Wilson "de buena fe" y ofreció reunirse con uno de sus directores nominados. Sin embargo, las negociaciones se estancaron después de que Wilson supuestamente exigiera que la junta aceptara un conjunto completo de términos de acuerdo antes de permitir que las entrevistas con sus candidatos procedieran. Este estancamiento crea un punto muerto estratégico, introduciendo incertidumbre en el liderazgo para los inversores en un momento crítico para la empresa.