Directora del Louvre renuncia citando robo y crisis de personal
Laurence des Cars, directora del Louvre, renunció el martes, declarando que ya no podía gestionar eficazmente el museo más visitado del mundo. Nombrada en 2021, la partida de des Cars sigue a una intensa presión por huelgas de personal, fallas críticas de mantenimiento y debilidades de seguridad expuestas por un robo de joyas de alto perfil. En su renuncia, citó la falta de claridad sobre las prioridades y los recursos, concluyendo: "Considero que ya no puedo ejercer plenamente las responsabilidades que se me han confiado".
Su salida fue enmarcada como "un acto de responsabilidad" por el presidente francés Emmanuel Macron, quien afirmó que el museo requiere un "fuerte nuevo impulso" para avanzar en importantes mejoras de seguridad y modernización. La renuncia fue provocada por varios eventos disruptivos, incluidas olas de huelgas de guardias por falta de personal y un audaz robo de joyas donde los ladrones explotaron brechas de seguridad que habían sido señaladas internamente durante años. Estos incidentes, junto con problemas de mantenimiento como una reciente fuga que dañó una pintura, subrayaron la inestabilidad operativa que aqueja a la institución.
Estafa de 12 millones de dólares resalta fallas operativas más profundas
La crisis de liderazgo se ve agravada por una significativa mala gestión financiera. Los fiscales están investigando alegaciones de que guías turísticos e intermediarios defraudaron al museo por aproximadamente 12 millones de dólares al manipular sus sistemas de emisión de boletos y acceso. Este episodio ha intensificado las críticas a los controles internos y la supervisión del museo, revelando debilidades sistémicas más allá de la seguridad física.
Estas fallas operativas contrastan fuertemente con el ambicioso plan de renovación del presidente Macron, que se espera que cueste más de 700 millones de dólares. El proyecto a gran escala, destinado a mejorar la infraestructura y repensar el flujo de visitantes, ha provocado la ira de algunos empleados. Los críticos dentro del museo argumentan que las necesidades operativas inmediatas, incluida la dotación de personal y la seguridad, deberían tener prioridad sobre la renovación a largo plazo y de capital intensivo, lo que subraya una profunda división sobre la dirección estratégica de la institución.