Oficina de Hong Kong Habría Pagado 127.500 Dólares por Vigilancia
Los fiscales británicos han acusado a la Oficina Económica y Comercial de Hong Kong (HKETO) en Londres de financiar una importante operación de vigilancia contra disidentes exiliados. Los documentos judiciales alegan que la oficina pagó más de 127.500 dólares a un equipo que incluía a un ex oficial de policía de Hong Kong, Billy Yuen, quien supuestamente gestionó la campaña desde su puesto en la HKETO. La operación, según se informa, tuvo como objetivo a disidentes de alto perfil y con recompensas como Nathan Law, Finn Lau y Christopher Mung.
Los métodos detallados en el juicio resaltan un esfuerzo coordinado para llevar a cabo lo que los fiscales denominaron "reconocimiento hostil". Peter Wai, un oficial de la fuerza fronteriza británica, está acusado de acceder ilegalmente a sistemas informáticos del gobierno para la operación. Él y otro operativo, Matthew Trickett, supuestamente intentaron acceder a la casa de un objetivo haciéndose pasar por trabajadores de mantenimiento que investigaban una fuga de agua, un acto capturado en video.
El Escándalo Impulsa la Presión de EE. UU. para Cerrar Puestos Diplomáticos
El juicio de Londres proporciona pruebas concretas para las afirmaciones de que Beijing utiliza las oficinas cuasi-diplomáticas de Hong Kong para la represión transnacional. El caso es ahora un argumento central para los defensores de un proyecto de ley bipartidista en el Congreso de EE. UU. que otorgaría al Secretario de Estado la autoridad para cerrar las tres HKETO de Hong Kong con sede en EE. UU. en Nueva York, San Francisco y Washington, D.C.
Estas oficinas han operado bajo la suposición de la autonomía de Hong Kong de China continental, una premisa que ha sido ampliamente cuestionada desde la imposición de la Ley de Seguridad Nacional por parte de Beijing en 2020. La supuesta red de espionaje en Londres valida las advertencias de activistas como Anna Kwok del Consejo de la Democracia de Hong Kong, quienes han advertido durante mucho tiempo que estos puestos de avanzada podrían ser instrumentalizados contra los críticos del Partido Comunista Chino en el extranjero. El caso escala las tensiones geopolíticas al demostrar un vínculo directo entre una entidad oficial de Hong Kong y actividades de inteligencia encubiertas en suelo extranjero.