El productor británico de petróleo y gas Ithaca Energy anunció el 18 de marzo de 2026 que había registrado una pérdida neta anual para el año. Los resultados financieros de la empresa se vieron directamente afectados por un cargo único relacionado con el impuesto a las ganancias extraordinarias extendido de Gran Bretaña sobre los beneficios energéticos. El anuncio posiciona a Ithaca junto a otros operadores del Mar del Norte que han visto erosionada su rentabilidad por las políticas fiscales del Reino Unido, lo que contrasta fuertemente con los resultados en auge de las empresas energéticas internacionales.
Los productores del Reino Unido sufren mientras las grandes petroleras globales registran beneficios récord
La tensión financiera sobre los productores del Reino Unido se produce mientras sus pares internacionales capitalizan el aumento de los precios de la energía. Impulsadas por conflictos geopolíticos, las valoraciones de mercado de las supergrandes han aumentado, con Shell, que cotiza en Londres, alcanzando una valoración récord de 190 mil millones de libras esterlinas. Los productores estadounidenses también prosperan en un entorno regulatorio diferente; Phoenix Energy, por ejemplo, informó que su ingreso neto para todo el año 2025 aumentó un 367% debido a la expansión de la producción y los precios más altos de las materias primas. Esta divergencia subraya el impacto directo de la política interna en la competitividad del sector energético del Reino Unido.
La industria advierte que la tasa impositiva del Reino Unido se acerca al 80%, ahuyentando la inversión
Los líderes empresariales están emitiendo severas advertencias sobre la estrategia energética del Reino Unido. El gravamen sobre las ganancias energéticas ha elevado la tasa impositiva efectiva total sobre las operaciones en el Mar del Norte a casi el 80%, un nivel que, según los críticos, está destruyendo la inversión y los empleos. El presidente de Ineos, Sir Jim Ratcliffe, calificó la situación como una "llamada de atención", señalando que se proyecta que la producción de petróleo y gas del Reino Unido se desplome de 74 millones de toneladas en 2022 a solo 33 millones para 2030 porque la inversión está siendo ahuyentada. Esta disminución impulsada por las políticas en la producción nacional plantea preocupaciones significativas para la seguridad energética a largo plazo del Reino Unido.