La producción de petróleo de Irak se desploma un 60% mientras la guerra bloquea las exportaciones
Irak, el segundo mayor productor de la OPEP, ha visto su producción de petróleo caer aproximadamente un 60% a medida que la guerra regional en Irán bloquea las rutas críticas de los petroleros. La grave interrupción de las exportaciones ha creado un importante déficit de ingresos, lo que ha llevado al gobierno a considerar la emisión de deuda nacional, según Mudher Saleh, asesor económico del Primer Ministro. Saleh afirmó que las altas reservas del banco central de Irak y las suficientes existencias de alimentos podrían ayudar a apoyar la economía durante la crisis.
El conflicto regional eleva el crudo Brent por encima de los 110 dólares
La interrupción en Irak es parte de una crisis energética más amplia desencadenada por el conflicto que comenzó el 28 de febrero. El cierre casi total del Estrecho de Ormuz, una vía fluvial que maneja el 20% de los envíos diarios de petróleo del mundo, ha ahogado el suministro de la región. Este impacto hizo que el crudo Brent, de referencia mundial, subiera a 111 dólares por barril el 9 de marzo, un aumento del 60% desde que comenzó la guerra y el precio más alto registrado desde 2022. La presión se agrava ya que otros productores como Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también reducen la producción debido a las restricciones a la exportación y la falta de capacidad de almacenamiento.
La AIE despliega una liberación récord de 400 millones de barriles de reserva
En respuesta a la extrema volatilidad del mercado, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció su mayor liberación de petróleo de las reservas de emergencia, comprometiendo 400 millones de barriles para estabilizar los precios. La intervención aborda lo que un historiador de la Universidad de Cornell llamó "el mayor shock de suministro de petróleo de la historia" en términos económicos. A pesar de esta medida, las perspectivas siguen siendo inciertas. Los analistas de Macquarie Research proyectan que el crudo podría alcanzar los 150 dólares por barril si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado durante semanas, mientras que otros anticipan una caída a un promedio trimestral de 80 dólares, lo que subraya la profunda incertidumbre sobre la duración del conflicto.