Irán y EE. UU. reanudarán las negociaciones nucleares el 26 de febrero
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, confirmó el 22 de febrero que una nueva ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos comenzará el 26 de febrero en Ginebra. La declaración, realizada durante una entrevista con medios estadounidenses, señala un posible avance diplomático tras un período de creciente tensión. Araghchi señaló que Irán está redactando activamente una nueva propuesta para presentar a los funcionarios estadounidenses, expresando optimismo de que se podría llegar rápidamente a un acuerdo entre las dos naciones.
Irán insiste en sus derechos de enriquecimiento de uranio en el nuevo acuerdo
Si bien abre la puerta a un nuevo pacto, Irán mantiene una posición firme sobre su programa nuclear. Araghchi afirmó que un "mejor acuerdo" que el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015 es posible, lo que refleja los cambios en el panorama geopolítico durante la última década. Subrayó que el enriquecimiento de uranio es un derecho de Irán en virtud del Tratado de No Proliferación para el uso pacífico de la energía nuclear. Este asunto sigue siendo una "parte sensible" de las negociaciones, pero Araghchi sugirió que una solución es posible ya que ambas partes comprenden las preocupaciones mutuas.
Los mercados petroleros observan el alivio de las sanciones mientras persisten las tensiones
El resultado de las conversaciones de Ginebra tiene consecuencias significativas para los mercados energéticos mundiales. Un éxito diplomático podría conducir a la eliminación de las sanciones de EE. UU., lo que permitiría a Irán reanudar sus exportaciones de petróleo crudo al mercado global. Este aumento de la oferta probablemente ejercería una presión a la baja sobre los precios del petróleo. Por el contrario, un fracaso en la consecución de un acuerdo podría inflamar las tensiones regionales, particularmente a medida que EE. UU. ha aumentado recientemente su presencia militar en el Medio Oriente. El fracaso de la diplomacia podría desencadenar un aumento en los precios del petróleo a medida que los mercados descuentan un mayor riesgo geopolítico.