El Beneficio de 2025 Caerá un 95% Respecto a la Base de 2024
Greentown China anunció el 10 de marzo, a través de la Bolsa de Valores de Hong Kong, que espera una drástica disminución en la rentabilidad para su año fiscal 2025. El desarrollador inmobiliario proyecta que la ganancia atribuible a los accionistas caerá aproximadamente un 95% en comparación con los mil quinientos noventa y seis millones de RMB registrados en 2024. Este pronóstico apunta a una eliminación casi total de los ingresos netos, destacando las severas presiones financieras que enfrenta la compañía.
La Liquidación de Inventario y los Deterioros Erosionan los Márgenes
La compañía atribuyó las sombrías perspectivas a varios desafíos persistentes en toda la industria. Un factor principal es el "período de ajuste" en curso en el mercado inmobiliario de China, que ha suprimido la demanda y los valores de las propiedades. Para navegar en este entorno, Greentown está implementando activamente una estrategia para liquidar su inventario a largo plazo. Si bien es necesario para la liquidez, estas ventas se están realizando con márgenes brutos más bajos, erosionando directamente la rentabilidad. La compañía también citó el rendimiento decreciente de sus empresas conjuntas y la necesidad de registrar pérdidas significativas por deterioro de activos como obstáculos adicionales para su resultado final.
Señales de Advertencia de un Estrés Más Profundo en el Sector Inmobiliario de China
El anuncio de Greentown sirve como un claro indicador de los problemas arraigados que afectan al sector inmobiliario de China. La advertencia refuerza las preocupaciones de los inversores sobre la duración y la gravedad de la desaceleración del mercado. Al vincular explícitamente el colapso de las ganancias con la compresión de márgenes y las amortizaciones de activos, la presentación sugiere que incluso los desarrolladores establecidos están luchando por mantener la estabilidad financiera. Este desarrollo probablemente amplificará el sentimiento negativo en todo el sector, lo que podría endurecer el acceso a la financiación para otros desarrolladores y pesar sobre las empresas a lo largo de la cadena de suministro inmobiliaria.