Los mercados de tasas de interés cotizan subidas de más de 100 puntos básicos en una reacción restrictiva exagerada
Los mercados globales de tasas de interés han revisado agresivamente los precios ante una respuesta restrictiva de los bancos centrales al aumento de los precios de la energía, un movimiento que los estrategas de Goldman Sachs califican de corrección excesiva significativa. El cambio ha sido dramático en los mercados desarrollados. En el Reino Unido, la fijación de precios del mercado pasó de un recorte anticipado de tasas de 54 puntos básicos para el año a pronosticar una subida de 102 puntos básicos. Dinámicas similares se observaron en Hungría, donde las expectativas pasaron de un recorte de 77 puntos básicos a un aumento de 118 puntos básicos. Antes de una reciente disminución de las tensiones geopolíticas, los mercados habían valorado una subida de 92 puntos básicos para el Banco Central Europeo y de 128 puntos básicos para Corea del Sur.
Esta agresiva repricing está impulsada por comentarios inusualmente restrictivos de los banqueros centrales, incluidos funcionarios de la Reserva Federal que han mencionado explícitamente la posibilidad de nuevas subidas de tipos. Goldman sostiene que esta reacción es desproporcionada y se deriva del "trauma psicológico" de subestimar el shock inflacionario de 2022. A diferencia de ese período, el entorno actual carece de un amplio estímulo fiscal y de interrupciones generalizadas de la cadena de suministro, lo que sugiere que la postura restrictiva podría ser injustificada.
Goldman Sachs identifica los bonos a corto plazo como una oportunidad asimétrica
Dada la excesiva postura restrictiva incorporada en los mercados, Goldman Sachs destaca los tipos de interés a corto plazo como la oportunidad de inversión asimétrica más convincente. La firma argumenta que con tantas subidas de tipos ya esperadas, hay un margen limitado para que los rendimientos sigan subiendo, mientras que existe un potencial significativo para que caigan si las perspectivas económicas se debilitan. Esto crea un perfil de riesgo-recompensa atractivo para que los inversores aumenten la duración o establezcan posiciones largas en bonos a corto plazo.
Los estrategas señalan la postura más equilibrada de los bancos centrales de los mercados emergentes en Brasil, Chequia y Hungría como una señal de que los bancos centrales del G10 podrían estar reaccionando de forma exagerada. Esta visión se ve respaldada por un notable desacoplamiento en los mercados estadounidenses, donde los rendimientos de los bonos del Tesoro han caído recientemente incluso cuando los precios del petróleo subieron, lo que indica que el enfoque de los inversores se está desplazando de la inflación a los riesgos de crecimiento a la baja. El precedente histórico de la década de 1990 apoya aún más esta tesis, mostrando que los rendimientos de los bonos a menudo alcanzan su punto máximo antes que los precios de la energía, lo que refuerza la lógica para construir posiciones largas ahora.
Los mercados de renta variable y de crédito subestiman el riesgo a la baja
En marcado contraste con la violenta repricing en los mercados de tasas, la renta variable y el crédito se han mantenido relativamente resistentes, una calma que Goldman Sachs advierte es engañosa. El análisis de la firma muestra que estos activos de riesgo no han incorporado adecuadamente el potencial de una profunda desaceleración económica. Por ejemplo, la volatilidad implícita de las opciones de venta a corto plazo del S&P 500 se mantiene muy por debajo de los niveles vistos durante anteriores sustos del mercado, lo que indica complacencia de los inversores.
Esta discrepancia sugiere que el potencial de un choque de crecimiento negativo podría desencadenar una fuerte venta masiva de acciones y deuda corporativa. En consecuencia, Goldman aconseja que mantener o aumentar las posiciones protectoras contra los movimientos a la baja en acciones, crédito y divisas cíclicas es una estrategia racional. Esto se alinea con el comportamiento más amplio de los inversores, ya que estrategias como los fondos de futuros gestionados —que obtuvieron un 20% en 2022 cuando tanto las acciones como los bonos cayeron— están atrayendo un renovado interés, con un ETF líder que ha visto 1.000 millones de dólares en nuevas entradas este año de inversores que buscan diversificadores de cartera efectivos.