El repunte alemán impulsa la manufactura de la eurozona a un máximo de 44 meses
El sector manufacturero de la eurozona volvió a crecer en febrero por primera vez desde agosto pasado, impulsado por una recuperación significativa en la industria alemana. El PMI manufacturero de S&P Global saltó de 49,5 a 50,8, alcanzando su nivel más alto en 44 meses. La economía más amplia de la eurozona también mostró un impulso creciente, con el PMI compuesto subiendo de 51,3 a 51,9, lo que indica una expansión acelerada.
Este giro se atribuye en gran parte a Alemania, la economía más grande del bloque. Las señales clave de una base manufacturera más sólida incluyeron el primer aumento en los nuevos pedidos después de seis meses de contracción y la primera expansión en la actividad de compras en tres años y medio. Estos desarrollos positivos sugieren un posible punto de inflexión para el sector industrial de la región después de un período prolongado de debilidad.
El PMI alemán de 50,7 contrasta con el estancamiento francés
Una marcada divergencia en el desempeño económico es evidente dentro del núcleo de la eurozona. El PMI compuesto de Alemania subió a un máximo de cuatro meses de 53,1, mientras que su PMI manufacturero escaló a 50,7, entrando en territorio de expansión por primera vez desde junio de 2022 y superando las expectativas del mercado. Los factores que respaldan esta reactivación incluyen el aumento del gasto público en defensa e infraestructura, junto con una creciente demanda externa.
En contraste, la economía de Francia sigue luchando por ganar impulso. Su PMI compuesto subió ligeramente a 49,9, pero no logró superar el umbral de 50 puntos que separa el crecimiento de la contracción. El sector privado francés sigue lastrado por la débil demanda, ya que los nuevos pedidos continuaron disminuyendo, con un desempeño aún peor de los pedidos de exportación. Esta brecha de rendimiento destaca la naturaleza desigual de la recuperación de la eurozona.
Las presiones inflacionarias señalan que el BCE no recortará tasas inminentemente
Aunque las perspectivas de crecimiento han mejorado, las persistentes presiones inflacionarias probablemente impedirán que el Banco Central Europeo recorte los tipos de interés. La inflación de los costes de los insumos se aceleró por cuarto mes consecutivo en febrero, subiendo a un máximo de 34 meses. Si bien las empresas ralentizaron el ritmo de las subidas de precios repercutidas a los consumidores, la tasa de aumento fue la segunda más rápida del último año. La combinación de una expansión económica estable y una inflación elevada deja poco margen para que el BCE considere una flexibilización monetaria.
Sumando al complejo panorama, las empresas de la eurozona redujeron su plantilla por segundo mes consecutivo, poniendo fin a una racha de cinco años de crecimiento continuo del empleo. Esto sugiere que, si bien la actividad general está mejorando, las condiciones subyacentes siguen siendo cautelosas. Como señaló el analista principal de Hamburg Commercial Bank, el entorno económico actual respalda la postura del BCE de mantener sus tipos de política clave estables.