El margen de beneficio se reduce a medida que el beneficio neto se estanca en 16.9 mil millones de yuanes
Geely Auto (00175.HK) informó un robusto crecimiento de los ingresos para su año fiscal 2025, con los ingresos subiendo un 25.1% a 345.2 mil millones de yuanes. Sin embargo, este rendimiento de ventas no se tradujo en el resultado final, ya que el beneficio neto se mantuvo prácticamente plano, aumentando solo un 0.2% interanual a 16.85 mil millones de yuanes. La divergencia entre los fuertes ingresos y el beneficio estancado subraya la intensa presión sobre el margen debido al aumento de los costos y la feroz competencia dentro del mercado chino de vehículos eléctricos.
A pesar de la rentabilidad comprimida, la dirección de Geely señaló confianza al aumentar su dividendo final a 0.50 dólares por acción, un aumento sustancial de los 0.33 dólares pagados en 2024. Este movimiento puede tener como objetivo tranquilizar a los inversores sobre la capacidad de la empresa para generar flujo de caja a largo plazo, incluso mientras navega en un entorno operativo difícil.
Canadá crea un punto de entrada en América del Norte con un arancel del 6.1%
Los desafíos de margen de Geely ahora se contraponen a una importante oportunidad estratégica en el extranjero. Canadá ha establecido una nueva política comercial que permite la importación de hasta 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China anualmente con un modesto arancel del 6.1%, reemplazando un arancel anterior del 100% que bloqueaba efectivamente el acceso al mercado. Esta política posiciona a Canadá como una cabeza de playa crucial para que Geely y sus homólogos chinos ingresen al mercado automotriz de América del Norte.
Las implicaciones se extienden más allá de Canadá, ya que sus estándares de seguridad y emisiones de vehículos están estrechamente alineados con los de Estados Unidos. Esta similitud regulatoria podría crear un camino para que los vehículos aprobados en Canadá ingresen al mercado estadounidense con una fricción mínima, una perspectiva alarmante para los fabricantes de automóviles tradicionales de Detroit. La CEO de General Motors, Mary Barra, calificó la política canadiense como un riesgo para toda la base manufacturera de América del Norte, afirmando que crea una "pendiente muy resbaladiza".