El beneficio de Foxconn en el 4T incumple el objetivo en un 27%, reduciendo los márgenes al 5,88%
Foxconn Technology Group informó de un beneficio neto en el cuarto trimestre de 45.210 millones de nuevos dólares taiwaneses (1.410 millones de dólares), incumpliendo significativamente el consenso de los analistas de 1.930 millones de dólares. El fallo del 27% se produjo incluso cuando los ingresos de la empresa subieron un 22% interanual hasta un récord de 2,606 billones de nuevos dólares taiwaneses. Esta divergencia entre el crecimiento de los ingresos y los resultados finales destacó una intensa presión sobre la rentabilidad, ya que el margen de beneficio de la compañía se contrajo al 5,88% desde el 6,35% del trimestre anterior.
La caída de los beneficios pone en duda el auge del hardware de IA
Los débiles resultados introducen incertidumbre en la narrativa de un auge sostenido del hardware de inteligencia artificial. Como el mayor fabricante mundial de productos electrónicos por contrato, Foxconn es un socio crítico tanto para los iPhones de Apple como para los servidores de IA de Nvidia. Su incapacidad para convertir una demanda récord en mayores beneficios plantea interrogantes para toda la cadena de suministro tecnológico. El rendimiento sugiere que el aumento de los costos de fabricación, las presiones geopolíticas o una posible desaceleración en la división de electrónica de consumo están compensando las ganancias de su negocio de servidores de IA.
Las acciones se quedan a la zaga del mercado en más de un 20% en medio de cambios estratégicos
La reacción de los inversores ha sido negativa, con una caída de las acciones de Foxconn del 6,1% en lo que va de año. Este rendimiento contrasta fuertemente con el índice TAIEX de Taiwán, que ha ganado un 15% en el mismo período, creando una brecha de rendimiento de más de 21 puntos porcentuales. El bajo rendimiento se produce mientras la empresa ejecuta importantes cambios estratégicos, incluida la construcción de nuevas instalaciones de servidores de IA en México y la expansión de la producción de iPhone en la India para diversificar su huella de fabricación. Estos ajustes, junto con un giro en su estrategia de vehículos eléctricos, reflejan un entorno operativo complejo que actualmente pesa sobre la confianza de los inversores.