Cinco petroleros de combustible desviados al estallar la guerra de ofertas
La intensificación de la competencia por la energía ha obligado a cinco petroleros cargados con diésel y combustible para aviones a cambiar su rumbo de Europa y dirigirse hacia el este de Asia. Los datos de seguimiento de buques muestran que tres de las embarcaciones se originaron en la India, y otras dos habían salido del Golfo Pérsico justo antes de que el Estrecho de Ormuz se cerrara efectivamente. Esta desviación resalta la creciente presión sobre los importadores de energía asiáticos, quienes están pujando agresivamente para asegurar los suministros mientras la región lidia con las consecuencias del conflicto en Medio Oriente.
La escasez de suministro está provocando recortes inmediatos en la producción. Varias refinerías asiáticas se han visto obligadas a reducir su capacidad operativa debido a la escasez de crudo, lo que ha elevado los precios regionales de los productos refinados. La situación se agrava por el mantenimiento programado en otras instalaciones, lo que limita su capacidad para aumentar la producción y absorber el impacto.
Impacto en el suministro 17 veces mayor que la crisis Rusia-Ucrania
La escala de la interrupción del mercado no tiene precedentes, con una estimación de 17 millones de barriles diarios de exportaciones afectadas, un volumen 17 veces mayor que la pérdida máxima de suministro durante el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022. La crisis hizo que los futuros del crudo Brent del primer mes subieran un 25% hasta los 116,15 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 27% hasta los 115,77 dólares. Las condiciones extremas del mercado han impulsado la volatilidad del precio del petróleo por encima de 100.
Los analistas se preparan para un período prolongado de precios elevados. OCBC Group Research advirtió que un choque energético "agudo" podría llevar el crudo Brent hacia los 140 dólares por barril y mantenerlo elevado hasta mediados de 2026. Esto contrasta fuertemente con los escenarios base anteriores de que el petróleo caería por debajo de los 70 dólares por barril. Según Goldman Sachs, las economías asiáticas enfrentan un impacto desproporcionado, con una posible penalización en el crecimiento del PIB que alcanzaría los 1,6 puntos porcentuales si el petróleo se estabilizara en solo 85 dólares por barril, muy por debajo de los niveles actuales.
Gobiernos asiáticos despliegan medidas de emergencia
Los gobiernos de toda Asia están implementando rápidamente políticas de emergencia para estabilizar sus mercados energéticos nacionales. La semana pasada, Vietnam anunció la cancelación total de los aranceles de importación de combustible para atraer envíos, aunque los precios minoristas ya han alcanzado su punto más alto desde 2019, lo que obligó al cierre de docenas de gasolineras en Hanói.
Corea del Sur ha iniciado sus primeros controles de precios del petróleo en casi tres décadas, con el presidente Lee Jae-myung anunciando un tope en los productos petrolíferos y una expansión de los recortes de impuestos al combustible. Por otra parte, Bangladesh ha tomado medidas directas para reducir la demanda cerrando universidades antes y restringiendo las ventas de combustible. Como una señal clara de la gravedad de la crisis, Japón ha instruido a sus bases de reserva nacional de petróleo para que se preparen para una liberación de su reserva estratégica de aproximadamente 260 millones de barriles.