Las apuestas de recortes de tipos se evaporan a medida que las probabilidades de mantenerlos en junio alcanzan el 57,3%
El sentimiento del mercado ha cambiado decisivamente en contra de los recortes de tipos a corto plazo de la Reserva Federal, y los operadores ahora están valorando una prolongada estabilidad de la política monetaria. Según la herramienta FedWatch de CME, los futuros asignan una probabilidad del 99,4% de que el banco central mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión del 17 al 18 de marzo. Las perspectivas para las reuniones posteriores también se han vuelto más restrictivas.
Las expectativas de una estabilidad de la política en junio han subido al 57,3%, un fuerte aumento desde el 24,8% de hace solo un mes. De manera similar, la probabilidad de que los tipos permanezcan sin cambios en julio ha subido al 41,4% desde el 15,3% en el mismo período. Esta revalorización refleja la creciente preocupación de los inversores de que la inflación persistente, ahora agravada por un shock de precios de la energía, deja a la Fed con poco margen para flexibilizar la política.
La Fed lidia con una inflación del 2,9% y la pérdida de 92.000 empleos
El debate interno de la Reserva Federal se basa en señales económicas contradictorias. El campo de los halcones, más influyente, señala que la inflación se mantiene muy por encima del objetivo del 2% del banco central. Se espera que el próximo índice de gastos de consumo personal (PCE), la medida preferida de la Fed, muestre un aumento interanual del 2,9%. Esta persistencia, particularmente en los servicios básicos, proporciona un fuerte argumento contra una flexibilización prematura.
Por el contrario, el ala de las palomas destaca un deterioro del mercado laboral. Un informe reciente reveló una sorprendente pérdida de 92.000 puestos de trabajo no agrícolas en febrero, mientras que la tasa de desempleo subió al 4,4%. Si bien algunos economistas creen que factores temporales pueden haber distorsionado el informe, los datos proporcionan munición para aquellos que argumentan que la política restrictiva está pesando demasiado sobre el crecimiento económico, justificando un giro hacia los recortes de tipos.
El shock del petróleo a 100 dólares amenaza con descarrilar la desinflación
Un nuevo shock geopolítico ha complicado aún más el proceso de toma de decisiones de la Fed. Los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán hicieron que los precios del crudo se dispararan por encima de los 100 dólares el barril, introduciendo una importante nueva presión inflacionaria. El impacto total de este shock energético aún no se refleja en los datos económicos, pero se espera que aparezca en el informe del IPC de marzo, lo que podría revertir los recientes avances en la desinflación.
Los economistas señalan que este desarrollo sitúa a la Fed en una posición difícil. Los mayores costos de la energía no solo alimentan directamente la inflación general, sino que también actúan como un impuesto sobre los consumidores, lo que podría amortiguar el gasto y la actividad económica. Esta dinámica endurece la senda de la política del banco central, haciendo que el umbral para futuros recortes de tipos sea significativamente más alto y fortaleciendo el argumento a favor de la paciencia.