Las acciones caen un 17% al incumplir las previsiones
Las acciones ordinarias de Boston Scientific (NYSE: BSX) se desplomaron más de un 17% el 4 de febrero de 2026, cayendo de un precio de cierre de 91,62 dólares a 75,50 dólares en una sola sesión. La fuerte caída se produjo tras el anuncio de la compañía de sus resultados financieros del cuarto trimestre y de todo el año 2025. El fabricante de dispositivos médicos informó un beneficio por acción del cuarto trimestre de 0,45 dólares, quedando por debajo de su propio rango de orientación de 0,48 dólares a 0,52 dólares por acción. Para agravar el incumplimiento, la dirección emitió una previsión para el año fiscal 2026 que quedó significativamente por debajo de las expectativas de los analistas, citando un crecimiento del mercado más lento y una mayor competencia.
Las demandas alegan declaraciones engañosas sobre el crecimiento de la electrofisiología
En respuesta a la caída de las acciones, múltiples bufetes de abogados, incluidos Rosen Law Firm y Robbins Geller, han iniciado demandas colectivas en nombre de los inversores que compraron acciones entre el 23 de julio de 2025 y el 3 de febrero de 2026. Las demandas alegan que Boston Scientific y sus principales ejecutivos hicieron declaraciones materialmente falsas y engañosas. El núcleo de la queja es que la dirección creó una falsa impresión de crecimiento sostenible en su segmento de electrofisiología (EP) en EE. UU., afirmando que podía mantener una trayectoria de crecimiento a «2 veces el mercado». Los demandantes argumentan que la compañía no reveló que nuevos competidores ya estaban erosionando su cuota de mercado en EE. UU., lo que hacía que sus ambiciosos objetivos de crecimiento fueran poco realistas.
La empresa amplía la recompra a 5.000 millones de dólares en medio del escrutinio legal
Mientras lidia con desafíos legales y obstáculos operativos, la dirección de Boston Scientific está tratando de proyectar fortaleza financiera. A finales de febrero de 2026, la compañía obtuvo una nueva línea de crédito rotatoria de 3.000 millones de dólares y amplió su autorización de recompra de acciones a 5.000 millones de dólares. Estas acciones aumentan la flexibilidad de capital de la empresa y señalan un compromiso de devolver valor a los accionistas. Sin embargo, estas medidas contrastan fuertemente con el escrutinio sobre sus divulgaciones de rendimiento, creando una narrativa compleja para los inversores que sopesan la gestión estratégica del capital de la empresa frente a sus crecientes riesgos legales y competitivos.