Cuatro Naciones Enfrentan una Interrupción Aguda del GNL
En una nota del 12 de marzo de 2026, los economistas de Morgan Stanley advirtieron que las interrupciones del gas natural licuado (GNL) debido al conflicto en Medio Oriente representan una preocupación mayor para economías asiáticas específicas que los riesgos para el suministro de petróleo. El banco identificó a India, Taiwán, Corea del Sur y Tailandia como los más expuestos. Su vulnerabilidad se debe a una alta dependencia de las importaciones de GNL de Medio Oriente, combinada con un inventario nacional limitado, un desafío creado por las dificultades de almacenar GNL.
Este perfil de riesgo elevado significa que estas naciones tienen poca capacidad para absorber un choque de suministro prolongado. Con pocas fuentes alternativas inmediatas disponibles, enfrentan una amenaza directa a su seguridad energética, lo que podría tener repercusiones económicas significativas.
El Cierre de Ormuz Detiene el 20% del Comercio de GNL
El riesgo de suministro se centra en el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una estrecha vía marítima que maneja aproximadamente el 20% del comercio diario mundial de GNL. El conflicto ha hecho que el tránsito por este punto de estrangulamiento sea insostenible, dejando varados a los petroleros y forzando la detención de los envíos de energía regionales. El impacto en el mercado fue inmediato, con el precio de referencia del GNL en Asia subiendo a 16 dólares por MMBtu para el 10 de marzo.
La interrupción se extiende más allá del GNL, paralizando las cadenas de suministro de otros insumos industriales críticos. El sector petroquímico de Asia, que obtiene el 54% de su materia prima de nafta de proveedores de Medio Oriente, ha visto consecuencias inmediatas. Petrochemical Corp of Singapore, Chandra Asri de Indonesia y Yeochun NCC de Corea del Sur han declarado fuerza mayor, citando entregas de materia prima interrumpidas.
Se avecinan el Cambio al Carbón y las Restricciones Industriales
Ante la imposibilidad de asegurar los envíos de GNL, las economías asiáticas expuestas tienen opciones limitadas e indeseables. Según Morgan Stanley, es probable que estas naciones recurran a combustibles alternativos para la generación de energía. El carbón, que ofrece más flexibilidad para aumentar las tasas de consumo, se presenta como el sustituto más probable, socavando los objetivos ambientales regionales.
La alternativa a encontrar otra fuente de energía es reducir la demanda. Los gobiernos podrían verse obligados a restringir el consumo en sus sectores industriales para conservar energía. Tal medida afectaría directamente la producción manufacturera, ralentizaría el crecimiento económico y podría potencialmente alimentar la inflación a medida que aumentan los costos de la energía.