Un severo shock en los precios del petróleo podría empujar al yen japonés a una caída libre hasta 175 por dólar, haciendo que la intervención gubernamental sea ineficaz, según un nuevo y sombrío pronóstico de UBS.
Un aumento sostenido de los precios del petróleo a 150 dólares por barril podría abrumar las defensas monetarias de Japón y hacer que el yen caiga a 175 por dólar para fin de año. En un informe publicado el 1 de abril, los estrategas de UBS Group AG advirtieron que en tal escenario de estancamiento con inflación, la intervención directa en el mercado de divisas por parte de Tokio probablemente resultaría contraproducente.
"Este movimiento (intervención cambiaria) podría ofrecer al mercado un mejor nivel para vender el yen a expensas de las reservas de divisas, sin necesariamente cambiar la trayectoria", afirmó un equipo dirigido por el estratega Shahab Jalinoos.
La advertencia llega mientras el dólar amenaza con superar permanentemente el nivel de 160 yenes, un umbral que desencadenó una oleada de advertencias verbales por parte de funcionarios japoneses la semana pasada. La caída del yen a un mínimo de 34 años llevó al principal funcionario de divisas de Japón, Atsushi Mimura, a advertir sobre una "acción decisiva", mientras que el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, señaló que los movimientos de la moneda son un factor clave para la política monetaria.
Esta confluencia de factores —un severo shock de las materias primas y una moneda debilitada— presenta un dilema político funesto. Si se instaura un entorno de estancamiento con inflación global, los mercados podrían concluir que los responsables de la política japonesa no están dispuestos a detener la depreciación del yen, creando una profecía autocumplida que impulse a la moneda significativamente a la baja.
El estancamiento con inflación podría hacer que la intervención sea contraproducente
El núcleo del argumento de UBS se basa en la idea de que la intervención es una herramienta deficiente para combatir la inflación impulsada por un shock de oferta, como el aumento de los costos de la energía. En un entorno así, utilizar las reservas de divisas para comprar yenes podría frenar brevemente la caída de la moneda, pero no abordaría el declive económico subyacente derivado del empeoramiento de los términos de intercambio.
Los estrategas de UBS creen que esta sería, en última instancia, una batalla perdida. El informe señaló que la intervención "probablemente solo proporcionaría un respiro temporal" antes de que se reanude el descenso del yen, obligando a los responsables de la política a abandonar la estrategia tras agotar valiosas reservas de dólares.
De las advertencias verbales a la presión fiscal
Dado que es probable que la intervención sea ineficaz, la carga de proteger la economía se trasladaría a la política fiscal, según el banco. En lugar de luchar contra los mercados de divisas, el gobierno japonés probablemente recurriría a medidas como subsidios a la energía para amortiguar el golpe de los altos precios del petróleo sobre los consumidores y las empresas.
Este camino conlleva sus propios riesgos, pudiendo tensar las finanzas nacionales de Japón, que ya están fuertemente endeudadas. El escenario de "shock sostenido" descrito por UBS dibuja un panorama sombrío donde el deterioro de las balanzas comerciales y la percepción de impotencia política aceleran la caída del yen hacia la marca de 175 para finales de año.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.