El dólar subió a 162,73 yenes, ya que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. amplió la ventaja de tasas sobre Japón, con los operadores apostando a que la Reserva Federal mantendrá las tasas elevadas.
El dólar subió a 162,73 yenes, ya que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. amplió la ventaja de tasas sobre Japón, con los operadores apostando a que la Reserva Federal mantendrá las tasas elevadas.

El dólar subió a 162,73 yenes, ya que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. amplió la ventaja de tasas sobre Japón, con los operadores apostando a que la Reserva Federal mantendrá las tasas elevadas.
El dólar subió a 162,73 yenes, su nivel más alto en meses, mientras los rendimientos de los bonos del gobierno estadounidense se disparaban después de que los datos mostraran que el mercado laboral se mantiene inesperadamente ajustado, reforzando las expectativas de que la Fed mantendrá las tasas estables.
"Los datos de JOLTS confirman que la economía estadounidense está funcionando demasiado caliente para que la Fed dé un giro en el corto plazo, y eso está atrayendo capital hacia activos denominados en dólares", dijo James Okafor, estratega macro de Edgen. "El nivel de 162,70 es un umbral psicológico que podría desencadenar una intervención verbal desde Tokio".
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. subieron en toda la curva después de la publicación del 30 de junio de las ofertas de empleo JOLTS, que superaron las estimaciones del consenso. El movimiento extendió un rally que ha impulsado al dólar al alza frente al yen este año. El Banco de Japón ha mantenido su postura de política monetaria ultra flexible mientras la Fed mantiene las tasas en su nivel más alto en más de dos décadas, creando un amplio diferencial de rendimiento que favorece a los activos denominados en dólares.
La ampliación del diferencial de tasas aumenta la probabilidad de una intervención japonesa, que el Ministerio de Finanzas ha implementado históricamente cuando el yen se debilitaba por encima de 160. La inflación en EE. UU. alcanzó un máximo de tres años en mayo, impulsada por los mayores costos energéticos vinculados al conflicto en Irán, según datos citados en el material fuente, lo que impide que la Fed recorte las tasas. La próxima decisión de política del Banco de Japón está programada para finales de julio, mientras que el FOMC se reúne a finales de este mes.
La ventaja de rendimiento que favorece al dólar ha sido el principal impulsor de la caída del yen este año. La inflación en EE. UU., que se aceleró a un máximo de tres años en mayo, ha impedido que la Fed se una a otros grandes bancos centrales en el recorte de tasas. El Banco de Japón, por su parte, ha mantenido las tasas a corto plazo en menos 0,1% incluso cuando la inflación ha superado su objetivo del 2% durante más de un año, creando una divergencia de políticas que ha convertido al par dólar-yen en el más activamente negociado en los mercados globales de divisas.
Las autoridades japonesas han intensificado las advertencias verbales a medida que el yen se debilita más allá de los niveles que previamente desencadenaron una intervención. Para Japón, un yen más débil aumenta la competitividad exportadora de empresas como Toyota Motor Corp., pero eleva los costos de importación de energía y alimentos, alimentando la inflación interna. Los precios al consumidor subyacentes en Japón han superado el objetivo del 2% del BoJ durante más de un año, lo que presiona al banco central para que normalice su política.
La divergencia en la política monetaria ha hecho que el par dólar-yen sea el más sensible a las publicaciones de datos de EE. UU. este año. Con el próximo informe de nóminas no agrícolas previsto para principios de julio, los operadores se están posicionando para una mayor debilidad del yen si los datos del mercado laboral superan las expectativas.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.