Un indicador clave del sector servicios de EE. UU. entró en terreno de contracción por primera vez en más de tres años, una señal significativa de que el impulso económico se está frenando en medio de nuevas presiones sobre los precios. El retroceso plantea interrogantes sobre la durabilidad del crecimiento económico y el próximo movimiento de política monetaria de la Reserva Federal.
Según el informe de S&P Global, el índice de gestores de compras (PMI) de servicios registró 49,8 en marzo. Esta lectura es inferior al 51,7 de febrero y se sitúa por debajo del umbral de 50 puntos que separa el crecimiento de la contracción.
El descenso se atribuyó principalmente a una caída de la confianza empresarial vinculada a la reciente escalada de los precios de la energía, exacerbada por el conflicto en curso en Oriente Medio. Esta erosión de la confianza ha empezado a afectar a los proveedores de servicios, un componente crítico de la economía estadounidense.
La contracción del sector servicios, que representa la gran mayoría de la producción económica de EE. UU., podría dar lugar a revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento del PIB y de las expectativas de beneficios corporativos. Esta señal negativa podría influir en la Reserva Federal para que considere una postura de política monetaria más expansiva (dovish) en los próximos meses para apoyar la economía.
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