La inflación en el sector servicios de EE. UU. subió inesperadamente a un máximo de 17 años en marzo, con el índice de precios pagados del Institute for Supply Management (ISM) saltando 7,7 puntos hasta 70,7, desafiando la narrativa de desinflación y complicando el camino a seguir por la Reserva Federal en materia de política monetaria.
"Esta es una sorpresa al alza significativa en el frente de la inflación que mantendrá a la Fed en una postura agresiva", dijo el economista jefe John Smith de Fictitious Firm. "La ventana para recortes de tipos a corto plazo se está cerrando".
El fuerte aumento en el componente de precios pagados, el mayor en casi 14 años, contrastó con la caída en el índice general de servicios a 54 y una contracción en el índice de empleo a 45,2. La divergencia resalta un panorama económico complejo donde las presiones de precios siguen siendo obstinadamente altas incluso cuando otros indicadores de actividad se debilitan.
Es probable que los datos alimenten una liquidación de activos de riesgo, ya que los operadores reducen las apuestas sobre recortes inminentes de tipos de interés de la Reserva Federal. La probabilidad implícita en el mercado de un recorte de tipos en junio, que se situaba por encima del 60% la semana pasada, está ahora en duda, lo que podría fortalecer al dólar estadounidense y aumentar la volatilidad en los mercados de renta variable y bonos antes de la próxima reunión del FOMC.
Persisten las presiones inflacionistas
El informe del ISM de marzo fue un duro recordatorio de que el camino hacia el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal sigue siendo desigual. El aumento de 7,7 puntos mes a mes en el índice de precios pagados fue el mayor desde 2012, lo que indica que los proveedores de servicios todavía se enfrentan y trasladan presiones de costes significativas. Este dato sigue a una serie de lecturas de inflación recientes que han sido más altas de lo esperado, lo que sugiere que la última milla de la desinflación puede ser la más difícil.
Aunque el PMI de servicios general bajó a 54 desde el 55,1 en febrero, sigue estando cómodamente en territorio de expansión. Sin embargo, la fuerte caída del índice de empleo a 45,2, muy por debajo del umbral de 50 puntos que separa el crecimiento de la contracción, apunta a un enfriamiento del mercado laboral. Esta combinación de inflación persistente y desaceleración del empleo crea una señal estanflacionaria que presenta un difícil dilema para el banco central.
El dilema de la Fed
La Reserva Federal ha mantenido su tipo de interés de referencia en un rango del 5,25% al 5,50% desde julio de 2023, su nivel más alto en más de dos décadas. Los funcionarios han señalado el deseo de comenzar a recortar los tipos este año, pero han subrayado que el momento de tal movimiento depende de los datos. Este último informe de inflación casi con seguridad hará dudar a los miembros más moderados del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
Se espera que la reacción del mercado sea rápida, con los rendimientos de los bonos probablemente al alza y las acciones a la baja mientras los inversores recalibran sus expectativas para la política monetaria. El dólar estadounidense también está posicionado para fortalecerse ante la perspectiva de tipos de interés más altos durante más tiempo. La atención se centra ahora en el próximo informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y en la próxima reunión de la Fed, donde los responsables de las políticas tendrán que sopesar las señales contrapuestas de una inflación persistente y un mercado laboral potencialmente debilitado.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.