El Departamento de Justicia de EE. UU. ha iniciado formalmente el proceso para reclasificar la marihuana medicinal con licencia estatal como una droga de la Lista III, un cambio histórico que podría desbloquear cientos de millones en ahorros fiscales para la industria del cannabis.
"Este es un cambio histórico y un reconocimiento por parte del gobierno federal de que el cannabis tiene usos médicos que han sido bien conocidos y aceptados por los seres humanos durante miles de años", dijo Adam Smith, director ejecutivo del Marijuana Policy Project.
La medida, dirigida por la administración Trump, colocaría a la marihuana en la misma categoría que los medicamentos recetados como los analgésicos, reconociendo su uso médico y reduciendo su potencial de abuso. Durante décadas, el cannabis ha sido una sustancia de la Lista I, junto con la heroína, una clasificación que conlleva estrictas prohibiciones de investigación e impone el punitivo código fiscal 280E a las empresas del sector.
Para las empresas de cannabis, el impacto principal es financiero. Pasar a la Lista III haría inaplicable la disposición fiscal 280E, lo que permitiría a las firmas deducir los gastos ordinarios de negocio y mejoraría drásticamente la rentabilidad. Se espera que el cambio atraiga inversión institucional y mejore el acceso a la banca, aunque no legaliza el cannabis para uso adulto en todo el país.
El alivio fiscal impulsa el optimismo del mercado
Las implicaciones financieras de este cambio regulatorio son sustanciales. Según la Sección 280E del Código de Impuestos Internos, las empresas que comercian con sustancias de la Lista I o II tienen prohibido realizar deducciones fiscales estándar. Esto ha resultado en que las empresas de cannabis enfrenten tasas impositivas efectivas del 70 por ciento o más, limitando severamente el flujo de caja y obstaculizando el crecimiento. Verano, un importante operador con 162 dispensarios, celebró la noticia, que sigue a años de cabildeo de la industria. La reclasificación, iniciada por una directiva del expresidente Donald Trump y el secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., retoma un proceso que se había estancado bajo la administración anterior. Si bien la medida es una gran victoria para la industria del cannabis medicinal y los investigadores, no afecta a los encarcelados por delitos de cannabis ni legaliza la planta para uso recreativo a nivel federal.
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