Se espera que un aumento en los precios de la gasolina haya llevado la inflación de EE. UU. en marzo a su tasa mensual más alta en casi dos años, un acontecimiento que complica el camino de la Reserva Federal hacia el recorte de los tipos de interés y desafía las perspectivas del mercado sobre la flexibilización monetaria en 2024.
"Un dato del IPC intermensual del 1% sería un gran revés para la narrativa de desinflación", dijo un economista jefe de un importante banco de inversión. "Prácticamente cerraría la puerta a un recorte de tipos antes de la segunda mitad del año y obligaría a una reevaluación significativa de las expectativas de la Fed".
Los economistas pronostican que el Índice de Precios al Consumidor, que se publicará esta semana, habrá saltado un 1% con respecto al mes anterior, la mayor subida desde mediados de 2022. Esta aceleración se atribuye en gran medida a los precios de la gasolina, que subieron aproximadamente 1 dólar por galón durante el mes. Un informe de inflación elevado probablemente desencadenaría una venta masiva de bonos del Tesoro de EE. UU., elevando los rendimientos, y pesaría fuertemente sobre las acciones, particularmente en sectores sensibles a los tipos como la tecnología y el sector inmobiliario.
El informe es fundamental para la Reserva Federal, que ha mantenido su tipo de interés de referencia de los fondos federales estable en un máximo de 23 años del 5,25% al 5,50% desde julio de 2023. Una cifra de inflación sorprendentemente fuerte reforzaría el argumento de mantener la política restrictiva durante más tiempo, probablemente retrasando la previsión del mercado para el primer recorte de tipos y reduciendo el número total de recortes previstos para el año. Esto podría, a su vez, proporcionar más fuerza al dólar estadounidense frente a otras divisas principales.
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