Una encuesta de abril de 2026 a empresas estadounidenses mostró que las presiones inflacionarias se encuentran en su peor nivel en casi cuatro años, como resultado directo de que las empresas paguen precios más altos por suministros escasos. Los datos de S&P Global sugieren que el camino hacia el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal enfrenta obstáculos significativos, lo que podría retrasar el cronograma de los recortes de tasas de interés esperados.
"Ante el rápido aumento de los costes, las empresas subieron los precios medios cobrados por bienes y servicios al ritmo más rápido en más de tres años en abril", afirmó Phil Smith, director asociado de economía de S&P Global Market Intelligence, en un informe relacionado sobre la actividad empresarial alemana. Este sentimiento refleja un problema global más amplio, con presiones de costes similares observadas en todas las economías desarrolladas.
La encuesta de S&P Global se hace eco de las condiciones observadas por última vez durante la pandemia, donde los cuellos de botella en la cadena de suministro provocaron un aumento de los precios. Los últimos datos indican que estos problemas no se han resuelto por completo, y las empresas están dispuestas a pagar una prima por los materiales necesarios. Esta dinámica alimenta la preocupación de que la inflación pueda estar más arraigada de lo que se pensaba anteriormente, complicando las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. Unos costes de endeudamiento más elevados durante un periodo prolongado podrían lastrar los beneficios empresariales y frenar el impulso económico.
Esta tendencia de inflación persistente no es exclusiva de Estados Unidos. En Europa, tanto Francia como Alemania informaron de contracciones en la actividad del sector privado en abril, impulsadas en gran medida por el aumento de los costes de los insumos. La actividad económica francesa cayó a su ritmo más rápido en 14 meses, mientras que el sector privado de Alemania se contrajo por primera vez en casi un año. Este repunte sincronizado de la inflación mundial, exacerbado por el conflicto en Oriente Próximo, sugiere un entorno difícil para los bancos centrales de todo el mundo. El Banco Central Europeo, al igual que la Fed, podría verse obligado a mantener una postura política restrictiva durante más tiempo de lo que los mercados anticipan actualmente.
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