Las perspectivas para la economía de EE. UU. se han agriado significativamente en solo dos semanas, según una encuesta especial de la Asociación Nacional de Economistas de Negocios (NABE) publicada el 2 de abril, lo que alimenta las preocupaciones sobre una desaceleración más pronunciada de lo esperado de cara a la segunda mitad de 2026.
"La velocidad del deterioro es el aspecto más preocupante de estos resultados", dijo Holly Wade, economista de la NABE, en el informe. "Sugiere que los vientos en contra que anteriormente estaban en el horizonte han llegado, y las empresas están reaccionando en tiempo real ante el debilitamiento de la demanda y las condiciones financieras más estrictas".
La publicación del informe provocó una preocupación inmediata en los mercados financieros, que ya estaban navegando en un entorno complejo de inflación persistente y altas tasas de interés. Si bien la NABE no publicó el número específico del índice de difusión en su resumen inicial, la descripción cualitativa de un "rápido deterioro" sugiere una caída significativa con respecto a las lecturas anteriores. La noticia podría desencadenar una huida hacia la seguridad, presionando a los índices bursátiles como el S&P 500 y potencialmente reduciendo los rendimientos del Tesoro a 10 años mientras los inversores buscan activos refugio.
Este repentino cambio negativo en el consenso económico presenta un nuevo desafío para la Reserva Federal. El banco central, que se ha centrado en domar la inflación, ahora debe equilibrar esa lucha con el creciente riesgo de una recesión. Las probabilidades implícitas en el mercado de futuros recortes de tasas, que habían estado disminuyendo constantemente, probablemente se reajustarán a medida que los operadores sopesen la posibilidad de que la Fed actúe para apoyar el crecimiento más adelante en el año.
Hallazgos de la encuesta contrastan con datos más optimistas del primer trimestre, que habían señalado un mercado laboral resiliente y un gasto de los consumidores estable. El informe de la NABE indica que el efecto acumulativo del ajuste monetario en los últimos dos años puede estar ejerciendo ahora un lastre más sustancial sobre la actividad económica. Los economistas que participaron en la encuesta citaron un retroceso en la inversión de capital y un consumidor más cauteloso como razones clave para el pronóstico más sombrío.
Este desarrollo evoca un evento similar a fines de 2022, cuando una serie de informes débiles de manufactura y servicios llevaron a un rápido reajuste de las expectativas de la política de la Fed. Durante ese período, el S&P 500 cayó más del 5% en un lapso de tres semanas a medida que aumentaban los temores de recesión. La situación actual podría ver una dinámica similar si los datos posteriores, como el próximo informe de nóminas no agrícolas, confirman la debilidad señalada por la NABE.
De cara al futuro, todas las miradas estarán puestas en la próxima reunión de política de la Reserva Federal. El contenido de esta sorpresiva encuesta de la NABE será casi con seguridad un tema central de discusión. Si la Fed reconoce el deterioro de las perspectivas en su declaración, podría señalar un giro en su postura política, lo que generaría una volatilidad significativa en todas las clases de activos, incluidas las acciones, los bonos y el dólar estadounidense.
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