Una contracción brusca e inesperada del mercado laboral británico ha enfriado las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, lo que ha provocado una caída de la libra esterlina.
Una contracción brusca e inesperada del mercado laboral británico ha enfriado las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, lo que ha provocado una caída de la libra esterlina.

El mercado laboral británico mostró signos significativos de enfriamiento en abril, con una caída de las nóminas la mayor desde la pandemia de 2020, lo que refuerza las expectativas de que el Banco de Inglaterra adoptará una postura más paciente sobre los tipos de interés.
"Esta es la primera prueba clara de que el mercado laboral está cambiando, lo que hará que el Comité de Política Monetaria se lo piense dos veces", afirmó James Smith, economista de ING, en una nota. "Es probable que los días de endurecimiento agresivo hayan terminado, y el debate se traslada ahora al momento del primer recorte".
Los datos de la Oficina Nacional de Estadística mostraron que el número de empleados en las nóminas de las empresas cayó en 100.000 entre marzo y abril de 2026. Las vacantes de empleo también continuaron su descenso, cayendo a 705.000 en los tres meses hasta abril, el nivel más bajo desde principios de 2021. En respuesta a la noticia, la libra esterlina cayó un 0,4 por ciento frente al dólar, situándose en 1,2450 dólares.
Las cifras sugieren que la persistente incertidumbre económica, alimentada por las tensiones geopolíticas y los elevados costes de la energía, está empezando a pesar en las decisiones de contratación de las empresas. Para el Banco de Inglaterra, que ha estado siguiendo de cerca las presiones salariales, el informe proporciona una razón de peso para mantener estables los tipos de interés en su próxima reunión.
Aunque el crecimiento de los salarios regulares, excluidas las bonificaciones, se mantuvo firme en el 3,4% en el primer trimestre, en línea con el consenso, los responsables de la política económica creen que el debilitamiento de la actividad de contratación se traducirá pronto en unos aumentos salariales más suaves. La última vez que las nóminas registraron un descenso mensual de esta magnitud, en mayo de 2020, el banco central se encontraba en pleno ciclo de flexibilización.
El enfriamiento de los datos de empleo, combinado con un aumento de la tasa de paro, reduce la presión para un endurecimiento monetario adicional que podría arriesgarse a sumir la economía en una recesión más profunda. Los economistas sugieren ahora que la atención se centrará por completo en la persistencia de la inflación, siendo el próximo informe del Índice de Precios al Consumo la clave para el próximo movimiento del BoE y la dirección a corto plazo de la libra.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.