El conflicto latente entre la Casa Blanca y la Reserva Federal amenaza con estallar, inyectando una nueva dosis de incertidumbre en la política monetaria de EE. UU. a solo un mes de una transición de liderazgo crucial.
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El conflicto latente entre la Casa Blanca y la Reserva Federal amenaza con estallar, inyectando una nueva dosis de incertidumbre en la política monetaria de EE. UU. a solo un mes de una transición de liderazgo crucial.

El presidente Donald Trump amenazó el miércoles con despedir al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, intensificando una campaña de presión de un mes justo antes de que expire el mandato de Powell como presidente el 15 de mayo.
La medida se produce mientras la administración Trump presiona para que su propio nominado, Kevin Warsh, tome el mando. "Queremos que Kevin Warsh entre lo antes posible", dijo el martes a los periodistas el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El mandato de Powell como presidente de la Fed concluye el próximo mes, lo que crea un vacío de liderazgo potencial si no se confirma a un sucesor. Sin embargo, la nominación de Warsh está estancada en el Senado. El senador Thom Tillis, republicano del Comité Bancario, ha dicho que no votará para avanzar en la nominación hasta que se complete una investigación del Departamento de Justicia sobre un proyecto de renovación de la Fed.
Este estancamiento inyecta una incertidumbre política significativa en la política monetaria de EE. UU. en un momento precario. Con las presiones inflacionarias aumentando debido a la guerra en Irán, una crisis de liderazgo en el banco central podría socavar la independencia de la Fed, asustando a los inversores y potencialmente provocando una volatilidad significativa en los mercados.
La presión sobre Powell es doble. Más allá de las críticas públicas del presidente Trump, la Fed también se enfrenta a una investigación del Departamento de Justicia sobre la renovación de su sede, que los partidarios de Powell ven como un pretexto para presionar al banco central. Un juez federal ha bloqueado las citaciones del Departamento de Justicia relacionadas con la investigación, añadiendo otra capa de complejidad legal a la situación.
El secretario del Tesoro Bessent, mientras presiona por Warsh, también ha señalado cierta flexibilidad en la política monetaria a corto plazo. Reconoció la incertidumbre derivada del conflicto en Irán y dijo que entendería si la Fed optara por "esperar a tener algo de claridad" antes de recortar los tipos de interés. Esto contrasta con los repetidos llamamientos del presidente Trump para reducir los costes de los préstamos.
El camino a seguir para la confirmación de Warsh sigue sin estar claro. Sin el apoyo del senador Tillis, la nominación podría no seguir adelante, lo que plantea la posibilidad de que Powell permanezca como presidente interino. La administración Trump puede impugnar esto, preparando el escenario para una batalla legal y política sobre quién controla el banco central más poderoso del mundo.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.