Los precios de las acciones enfrentan una mayor volatilidad cuando los legisladores estadounidenses están en sesión, impulsada enteramente por la incertidumbre regulatoria que generan, según un análisis de MarketWatch publicado el 6 de julio. El hallazgo sugiere que el receso de verano, que comienza este mes, podría eliminar una fuente persistente de fricción en los mercados de renta variable.
"La correlación entre las sesiones del Congreso y la volatilidad de la renta variable no es ruido — es una función directa del lastre regulatorio", dijo James Okafor, analista macro de Edgen. "Cuando los legisladores abandonan Washington, la probabilidad de nuevas normas o acciones de cumplimiento cae a casi cero durante seis a ocho semanas, y los operadores descuentan eso en el mercado".
El análisis encontró que el S&P 500 ha subido históricamente un promedio del 2% durante los recesos de verano del Congreso en comparación con los períodos en que el Congreso está en sesión. La divergencia es más pronunciada en sectores altamente regulados, incluidos los financieros, la salud y la energía, donde el riesgo legislativo conlleva la prima más alta. El VIX, el indicador del miedo en Wall Street, tiende a caer un promedio de 1.5 puntos durante los períodos de receso, lo que refleja la reducida incertidumbre política.
El mecanismo es sencillo: las sesiones del Congreso introducen un flujo constante de posibles acciones regulatorias — desde proyectos de ley antimonopolio hasta cambios en el código tributario y audiencias de supervisión sectoriales — que crean una prima de riesgo en la valoración de las acciones. Cuando ese flujo se detiene, la prima se comprime. El efecto refleja lo que los economistas denominan el "canal de incertidumbre política", cuantificado por primera vez por investigadores de la Reserva Federal y la Universidad de Stanford en un documento de trabajo de 2018 que mostró que un aumento de una desviación estándar en la incertidumbre de la política económica corresponde a una caída del 1.2% en la producción industrial y una disminución del 0.5% en el empleo en un período de 12 meses.
Para los gestores de carteras, el patrón crea un viento de cola estacional predecible. El receso de agosto, que generalmente va desde la primera semana de agosto hasta el Día del Trabajo, elimina aproximadamente 20 días de sesiones legislativas del calendario. Combinado con volúmenes de negociación más bajos — que en agosto promedian entre un 15% y un 20% por debajo de la media anual — la reducción del lastre regulatorio puede amplificar los movimientos de precios en cualquier dirección, aunque el sesgo histórico es positivo. El efecto es más fuerte en las dos primeras semanas del receso, cuando el mercado vuelve a valorar con mayor agresividad la ausencia de riesgo legislativo.
La implicación se extiende más allá de la negociación estival. Si la relación entre la actividad del Congreso y la volatilidad de la renta variable es estructural, entonces los períodos de mayor producción legislativa — como los primeros 100 días de una nueva administración o la antesala de una fecha límite de un precipicio fiscal — deberían conllevar una prima de volatilidad medible. Los operadores que cubren el riesgo regulatorio durante los períodos activos del Congreso y reducen las coberturas durante los recesos podrían capturar un diferencial consistente, aunque la estrategia depende de que el calendario siga siendo predecible.
Este artículo tiene fines únicamente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.