El mercado laboral de España muestra debilidad estacional, pero el aumento de las expectativas de inflación en toda la eurozona presenta un desafío mayor para el Banco Central Europeo.
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El mercado laboral de España muestra debilidad estacional, pero el aumento de las expectativas de inflación en toda la eurozona presenta un desafío mayor para el Banco Central Europeo.

La tasa de desempleo en España volvió a saltar por encima del 10% en el primer trimestre de 2026, una caída estacional que llega mientras nuevos datos muestran un preocupante repunte en las expectativas de inflación en toda la eurozona, lo que complica el camino del Banco Central Europeo (BCE) en materia de política monomental.
"El golpe estacional al mercado laboral español era esperado, pero la cifra principal es lo suficientemente impactante como para alimentar las preocupaciones de crecimiento del BCE", dijo un economista senior de un instituto de investigación europeo. "Sin embargo, con el salto en las expectativas de inflación de los consumidores, el banco tiene que priorizar la estabilidad de precios. Se encuentran en una posición difícil antes de la reunión del jueves".
La tasa de paro del país subió al 10,83% en el periodo de enero a marzo, un aumento significativo respecto al 9,93% registrado en el último trimestre de 2025, que fue la primera vez que la tasa bajaba del 10% desde 2008. Según la agencia de estadística española INE, se perdieron 170.300 empleos, la mayor caída en un primer trimestre desde 2020. A pesar de la debilidad trimestral, la economía española sumó 527.600 empleos en los últimos 12 meses. Un punto brillante fue el aumento interanual del 4,1% en las ventas minoristas de marzo.
Los datos se conocen justo antes de que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra anuncien sus decisiones sobre los tipos de interés este jueves. Se espera ampliamente que el BCE mantenga los tipos estables, pero con una encuesta reciente que muestra que los hogares esperan ahora una inflación del 4% para el próximo año (frente al 2,5% de febrero), aumenta la presión para una señal agresiva (hawkish). Los mercados anticipan que el BCE podría señalar futuras subidas para combatir esta inflación persistente.
El salto en las expectativas de inflación de los consumidores, informado por el BCE en una encuesta realizada en marzo, es un avance significativo. El aumento del 2,5% al 4% refleja la creciente preocupación pública por el aumento de los precios, un factor que puede convertirse en una profecía autocumplida si influye en las demandas salariales y las estrategias de precios corporativas. Esto pone al BCE en un aprieto, obligado a sopesar el riesgo de asfixiar una recuperación frágil en países como España frente al riesgo de dejar que la inflación se afiance.
Los analistas de Goldman Sachs pronostican dos subidas de tipos de 25 puntos básicos por parte del BCE en los próximos meses, una en junio y otra en septiembre, para situar la tasa de depósito en el 2,50%. También se espera que el Banco de Inglaterra mantenga su tipo de interés oficial en el 3,75%, mientras sus responsables políticos evalúan los riesgos de la crisis energética y un mercado laboral débil. Todas las miradas estarán puestas en la rueda de prensa de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el jueves, en busca de pistas sobre la trayectoria futura de los tipos de interés.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.