SpaceX planea una instalación de fabricación solar de 10 gigavatios (GW) en Bastrop, Texas, una medida que busca integrar verticalmente una fuente de energía para sus ambiciosos objetivos de IA y exploración espacial, desafiando la escala de los mayores fabricantes solares de EE. UU.
"El proyecto refleja el impulso más amplio de Musk por una rápida expansión solar, con SpaceX y Tesla apuntando a 100 gigavatios de capacidad anual de fabricación solar en los EE. UU. en los próximos años", según las solicitudes de permisos y declaraciones recientes de la compañía.
La fábrica proyectada contará con un diseño de dos plantas, cada una con una capacidad de producción anual de 5 GW, según los documentos iniciales. A modo de referencia, el mayor fabricante solar de EE. UU., First Solar, tiene una capacidad nacional anual de unos 14 GW. El monto de la inversión y el cronograma de construcción aún no han sido revelados.
Esta inversión sienta las bases para la ambición recientemente revelada de SpaceX de construir centros de datos orbitales y alimentar un mercado total direccionable de 28,5 billones de dólares. Al asegurar su propia cadena de suministro de energía, SpaceX pretende mitigar los riesgos de los aranceles sobre los equipos solares importados y controlar los costes de sus operaciones de IA y Starlink, que consumen mucha energía.
Una apuesta energética por la IA y el espacio
La instalación de Bastrop está estratégicamente ubicada cerca de Austin y de otras operaciones de SpaceX y Tesla en Texas. Se espera que la energía generada respalde no solo los futuros centros de datos orbitales, como se describe en la reciente solicitud de salida a bolsa de la compañía, sino también la red de satélites Starlink en expansión y los clústeres de computación de IA terrestre. La medida se produce mientras la empresa matriz Tesla también continúa expandiendo su propia infraestructura de energía limpia y sus contrataciones en el estado.
Relocalización de la cadena de suministro solar
La incursión de SpaceX en la fabricación solar se alinea con un cambio significativo en la política de EE. UU. hacia el fortalecimiento de las cadenas de suministro nacionales, respaldado por incentivos y aranceles sobre los paneles importados. Esta expansión liderada por el sector privado podría aumentar significativamente la capacidad nacional, un objetivo compartido tanto por el gobierno como por la industria. La escala de la planta de 10 GW supone un desafío directo para los productores de paneles solares establecidos y podría impactar en la dinámica de la cadena de suministro de todo el sector de las energías renovables en EE. UU.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.