El fin del mandato de 20 años en el banco central de Perú de su muy respetado presidente, Julio Velarde, amenaza con desestabilizar la economía, que ha sido una rara constante en una nación plagada de turbulencias políticas.
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El fin del mandato de 20 años en el banco central de Perú de su muy respetado presidente, Julio Velarde, amenaza con desestabilizar la economía, que ha sido una rara constante en una nación plagada de turbulencias políticas.

(P1) Tras dos décadas protegiendo la economía de Perú de un incesante caos político, el cuarto mandato de cinco años del presidente del Banco Central, Julio Velarde, concluirá en julio, lo que plantea importantes interrogantes sobre el futuro de la estabilidad que tanto le ha costado alcanzar a la nación. Bajo la supervisión de Velarde, Perú ha mantenido una inflación media anual de apenas el 3%, lo que convierte a su moneda, el sol, en la más estable de América Latina.
(P2) "Cuando hablo con inversores o agencias de calificación, una de las principales preocupaciones es siempre quién vendrá después de Julio", afirmó Luis Miguel Castilla, ex ministro de Economía, destacando la profunda dependencia del liderazgo de Velarde.
(P3) El mandato del gobernador ha visto un crecimiento económico medio en Perú del 4% anual, superando a gigantes regionales como Brasil, México y Chile. Este rendimiento se vio respaldado por una política de acumulación de un formidable arsenal de reservas internacionales, que ahora ascienden a casi 100.000 millones de dólares, lo que representa casi el 30% de la producción económica del país. El sol incluso se ha apreciado ligeramente frente al dólar estadounidense en los últimos 25 años.
(P4) Lo que está en juego es la confianza de los inversores que ha evitado que la economía de Perú descarrile a pesar de una puerta giratoria política por la que han pasado 10 presidentes en otros tantos años. La posible salida de Velarde podría introducir una volatilidad significativa, lo que podría traducirse en mayores costes de endeudamiento y una rebaja de las perspectivas económicas del país mientras la nación se encamina a otras elecciones presidenciales.
Mientras que los presidentes han sido frecuentemente destituidos o encarcelados por cargos de corrupción, Velarde ha sido un ancla de estabilidad. Su institución, el Banco Central de Reserva del Perú, es considerada por muchos como el único organismo meritocrático del país, con un índice de aprobación del 96% entre los empresarios, en marcado contraste con el 3% de aprobación del Congreso de la nación, según una encuesta reciente de Ipsos.
Esto no le ha eximido de las críticas políticas. El candidato presidencial de izquierda Roberto Sánchez ha declarado abiertamente: "Señor Julio Velarde, usted no nos representa", y ha abogado por utilizar las reservas del banco central para gasto social. Incluso el actual presidente, José María Balcázar, ha descalificado públicamente a los economistas en una crítica velada a Velarde.
Formado en la Universidad de Brown, Velarde fue uno de los arquitectos clave de las reformas de libre mercado de la década de 1990 que establecieron la autonomía del banco central y le prohibieron financiar el gasto público, una lección directa de la hiperinflación de finales de la década de 1980, que superó el 7.000%.
Nombrado en 2006, implementó un sistema de gestión de divisas de "flotación sucia", que implica la intervención activa del banco central para suavizar la volatilidad. Esta estrategia, combinada con políticas para desincentivar el ahorro en dólares estadounidenses, consiguió "desdolarizar" el sistema financiero, reforzando la confianza en la moneda local. "Aislar al banco central de las presiones políticas es crucial", dijo Velarde a una emisora de radio argentina. "Realmente garantiza mejores resultados a largo plazo".
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.