Un exsecretario del Tesoro de EE. UU. pide un plan de emergencia a medida que crece la preocupación por la sostenibilidad de la deuda pública del país.
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Un exsecretario del Tesoro de EE. UU. pide un plan de emergencia a medida que crece la preocupación por la sostenibilidad de la deuda pública del país.

El exsecretario del Tesoro de EE. UU., Henry Paulson, ha instado a los responsables de la formulación de políticas a establecer un plan de contingencia ante un posible colapso de la demanda de deuda estadounidense, un escenario que, según advirtió, afectaría gravemente a la economía del país. En una entrevista en Bloomberg Television, Paulson afirmó que EE. UU. necesita un "plan de contingencia de 'romper el cristal' a corto plazo y utilizable", listo para su implementación inmediata si se materializa una crisis. La advertencia llega en un momento en que los rendimientos del Tesoro estadounidense a 10 años subieron al 4,308% y los de 30 años treparon al 4,929%.
"Cuando realmente nos choquemos contra el muro, será muy violento, por lo que debemos estar preparados para esa posibilidad", dijo Paulson en la entrevista. Subrayó que el momento de tal crisis es imposible de predecir, pero el riesgo es lo suficientemente significativo como para justificar una preparación inmediata por parte de las autoridades.
Paulson marcó una clara distinción entre una posible crisis del mercado del Tesoro y la crisis financiera de 2008 que él gestionó. En 2008, la crisis se originó en el sector privado y el gobierno de EE. UU. tenía la capacidad fiscal para intervenir. Sin embargo, una crisis de deuda pública perjudicaría directamente la capacidad del gobierno para endeudarse y funcionar, eliminándolo como posible salvador y situándolo en el centro del problema.
El riesgo principal, según Paulson, es un ciclo de retroalimentación donde la caída de la demanda de bonos del Tesoro obliga al gobierno a ofrecer rendimientos más altos para atraer compradores. Esto aumenta los costes de endeudamiento, amplía el déficit fiscal y asusta aún más a los inversores. "Cuando la Fed se convierta en el único comprador, y los precios del Tesoro caigan y las tasas de interés suban, eso será algo muy peligroso", advirtió. Esta situación se ve amplificada por las presiones existentes sobre la deuda estadounidense, incluyendo un déficit fiscal creciente, la emisión de bonos a gran escala y las persistentes preocupaciones por la inflación, factores que han lastrado el atractivo a largo plazo de los bonos del Tesoro.
Este artículo tiene fines puramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.