La tasa de inflación anual de Nueva Zelanda se aceleró hasta el 3,1 % en el primer trimestre de 2026, un resultado que superó las previsiones de los economistas y pone de manifiesto las persistentes presiones sobre los precios en toda la economía.
Los datos publicados el martes por Stats NZ mostraron que el índice de precios al consumo (IPC) subió un 0,9 % en el primer trimestre con respecto al periodo de tres meses anterior. Los economistas habían previsto una cifra de inflación anual más moderada, cercana al 2,9 %.
Este dato, más elevado de lo previsto, subraya el desafío para el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ), que ha mantenido su tipo de interés oficial en un restrictivo 5,50 % para frenar la inflación. Las últimas cifras se conocieron justo cuando un choque energético en desarrollo en Oriente Medio empezaba a añadir más presión a la estabilidad de los precios mundiales.
La persistente inflación podría obligar al RBNZ a retrasar cualquier posible giro hacia la flexibilización monetaria. La próxima decisión de política del banco central se espera con gran interés, y es probable que los mercados descuenten ahora una perspectiva más restrictiva (hawkish). Esto podría fortalecer el dólar neozelandés, pero también podría aumentar los costes de los préstamos, lo que frenaría potencialmente el crecimiento económico y afectaría a los mercados de valores del país.
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