La depreciación del yen está presionando a la baja los futuros de los bonos del gobierno japonés, ya que los operadores descuentan una mayor probabilidad de nuevas subidas de tasas por parte del Banco de Japón.
Los futuros de los bonos del gobierno japonés cotizaron a la baja en las primeras operaciones de Tokio, lastrados por la caída del yen a un mínimo de 40 años frente al dólar, lo que avivó las expectativas de nuevas subidas de tasas por parte del BOJ. Los futuros del JGB a diez años cayeron 0,08 yenes, hasta 127,96 yenes.
"La persistente debilidad del yen tiende a elevar los precios de importación y las presiones inflacionarias, lo que a su vez podría llevar a nuevas subidas de tasas del BOJ", declaró Lisa Mochizuki, analista junior de SMBC Nikko Securities.
El Ministerio de Finanzas tiene previsto subastar hoy unos 2,8 billones de yenes (19.400 millones de dólares) en bonos soberanos a dos años. Mochizuki espera que la subasta se liquide sin problemas, señalando que "los rendimientos a dos años parecen justos" en relación con las condiciones actuales del mercado. El rendimiento del JGB a dos años ha estado bajo presión mientras los operadores reevalúan la senda de política del BOJ en medio del declive de la divisa.
La debilidad del yen —impulsada por el creciente diferencial de tasas de interés entre Japón y EE. UU. tras la postura restrictiva de la Reserva Federal— eleva las apuestas de cara a la próxima reunión de política del BOJ. Si la divisa continúa cayendo, podría obligar al banco central a acelerar su ciclo de ajuste, elevando los rendimientos de los JGB y reconfigurando la dinámica del carry trade que ha definido los mercados japoneses durante años.
El movimiento en los futuros de JGB refleja una revalorización más amplia de las expectativas de tasas en Japón. El yen se ha debilitado más allá de los 160 frente al dólar, niveles que previamente desencadenaron intervenciones de las autoridades japonesas. Un yen más débil encarece el costo de la energía importada y las materias primas, trasladándose a los precios al consumo y complicando los esfuerzos del BOJ por normalizar la política sin alterar el mercado interno de bonos.
La subasta de bonos a dos años servirá como prueba clave de la demanda en un momento en que el BOJ está reduciendo gradualmente sus compras de bonos. El banco central ha estado permitiendo que los rendimientos a largo plazo suban con mayor libertad como parte de su salida de la política monetaria ultraexpansiva, pero el ritmo de ajuste sigue siendo un delicado acto de equilibrio. Una subasta fluida, como anticipa SMBC Nikko, sugeriría que el mercado está absorbiendo la oferta sin necesidad de una concesión en los precios.
La última vez que el yen cotizó en estos niveles, a mediados de 2024, el Ministerio de Finanzas intervino con un récord de 9,8 billones de yenes en operaciones cambiarias. Si bien las autoridades han indicado su disposición a actuar de nuevo, el factor fundamental —el diferencial de tasas entre Japón y EE. UU.— sigue siendo amplio. La postura restrictiva de la Fed en junio, que reforzó las expectativas de una subida de tasas a finales de este año, ha mantenido elevados los rendimientos estadounidenses a dos años, manteniendo la presión sobre el yen y, por extensión, sobre los JGB.
Para los inversores, la cuestión clave es si el BOJ necesitará subir las tasas antes de lo que actualmente descuentan los precios. Los swaps de índices overnight implican una probabilidad de aproximadamente el 60% de una subida de 25 puntos básicos para octubre, aunque eso podría cambiar rápidamente si el yen continúa debilitándose. Un ritmo más rápido de ajuste comprimiría la ventaja de carry que ha hecho atractivos los bonos japoneses para los inversores extranjeros, lo que podría reducir la demanda en futuras subastas.
La próxima decisión de política del BOJ está prevista para el 31 de julio, cuando el consejo también publicará sus previsiones trimestrales actualizadas de crecimiento e inflación. Los economistas encuestados por Bloomberg esperan que el banco central mantenga las tasas sin cambios, aunque la trayectoria del yen podría alterar ese cálculo.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.