La subasta mensual de bonos del gobierno japonés a 30 años se enfrenta a una prueba crítica de la demanda de los inversores, y los analistas esperan un resultado débil para la venta de 600.000 millones de yenes después de que una reciente subasta a 10 años no lograra atraer ofertas sólidas.
"La última subasta a 10 años fracasó, lo que subraya lo inestable que es el sentimiento de los inversores, y vemos una buena probabilidad de que los inversores también adopten una postura de esperar y ver en la subasta a 30 años", dijo Miki Den, estratega senior de tasas de Japón en SMBC Nikko Securities, en un informe de investigación. "Esperamos que la subasta sea tranquila o que tienda a la debilidad".
Antes de la subasta, el mercado de bonos del gobierno japonés estaba en una fase de consolidación, con el rendimiento del JGB de referencia a 10 años (Nº 381) sin cambios en el 2,420%. La estabilidad en el rendimiento a 10 años sugiere que el mercado ya ha descontado un resultado moderado para la deuda a más largo plazo.
Un mal resultado en la subasta de 30 años podría indicar una profundización de la renuencia de los inversores a mantener deuda japonesa a largo plazo, lo que potencialmente forzaría los rendimientos al alza e incrementaría los costos de endeudamiento para el gobierno. El resultado será vigilado de cerca como un barómetro del sentimiento hacia el mercado de bonos de Japón.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.