La liquidación de bonos del gobierno japonés se aceleró el jueves, elevando el rendimiento de referencia a 10 años a su nivel más alto en más de una década, mientras los operadores apuestan a que la inflación persistente obligará al banco central a normalizar la política antes de lo previsto.
Los precios de los bonos del gobierno japonés cayeron por tercera sesión consecutiva el jueves 9 de abril de 2026, elevando el rendimiento a 10 años en 5 puntos básicos hasta el 0,85%, mientras aumentaba la preocupación de que la inflación en Japón se esté volviendo estructural.
"La persistencia de la inflación en el sector servicios es una preocupación clave para el Banco de Japón, y el mercado está descontando una senda de normalización de la política más rápida", dijo Kenji Tanaka, economista jefe del Instituto de Investigación Mizuho en Tokio. "La era de las tasas de interés negativas ha terminado claramente, pero el siguiente paso es una cuestión de sesgo restrictivo".
La venta fue generalizada: el rendimiento de los JGB a 2 años subió 3 puntos básicos hasta el 0,30% y el rendimiento a 30 años aumentó 6 puntos básicos hasta el 1,95%. Este empinamiento de la curva de rendimientos sugiere que los inversores exigen una mayor compensación por el riesgo de inflación a largo plazo. El yen se fortaleció un 0,2% frente al dólar hasta 148,50, mientras que el índice bursátil Nikkei 225 cayó un 1,2%.
El movimiento presiona al Banco de Japón antes de su próxima reunión de política monetaria el 28 de abril. Si bien la junta ha sido cautelosa sobre el endurecimiento de la política, las continuas subidas de los rendimientos podrían obligarla a abandonar por completo su política de control de la curva de rendimientos. Los mercados descuentan ahora un 40% de probabilidades de una subida de tasas en la reunión de abril, frente al 15% de hace apenas una semana.
## Las presiones inflacionarias aumentan
La última liquidación de JGB fue provocada por la publicación de los datos del IPC de Tokio, que mostraron una inflación subyacente del 2,8% en marzo, superando el objetivo del 2% del Banco de Japón por vigesimocuarto mes consecutivo. Más preocupante para el banco central es que la inflación de los precios de los servicios, que refleja mejor la demanda interna y las presiones salariales, se aceleró hasta el 2,5%, su ritmo más rápido desde 1993.
El crecimiento salarial ha sido un foco clave para el BoJ. Las negociaciones salariales de primavera "shunto" resultaron en un aumento salarial promedio del 3,8% para las principales empresas, el más alto en tres décadas. Si bien este es un desarrollo positivo para la economía, también alimenta las preocupaciones sobre una espiral salarios-precios, donde salarios más altos conducen a precios más altos, lo que a su vez genera demandas de salarios aún más altos.
## El dilema del Banco de Japón
El Banco de Japón se encuentra ahora en una posición difícil. Después de décadas de luchar contra la deflación, ahora se enfrenta al problema opuesto. El banco central puso fin a su política de tasas de interés negativas en marzo, una decisión histórica. Sin embargo, hasta ahora se ha mostrado reacio a señalar más subidas de tasas, por temor a que ello pudiera descarrilar la frágil recuperación económica.
La política de control de la curva de rendimientos (YCC) del BoJ, que tiene como objetivo mantener el rendimiento del JGB a 10 años en torno al 0%, también parece cada vez más insostenible. El banco central se ha visto obligado a comprar cantidades masivas de JGB para defender el límite de rendimiento, lo que ha provocado una distorsión en el mercado de bonos. La última vez que el rendimiento a 10 años estuvo en estos niveles fue en 2014, antes de que el BoJ se embarcara en su programa masivo de flexibilización cuantitativa. Si el banco central abandona el YCC, podría producirse un nuevo repunte de los rendimientos, lo que aumentaría los costos de endeudamiento para el gobierno, las empresas y los hogares.
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